{"id":11323,"date":"2026-03-07T21:14:49","date_gmt":"2026-03-07T21:14:49","guid":{"rendered":"https:\/\/noticieroaustral.com\/?p=11323"},"modified":"2026-03-07T21:14:49","modified_gmt":"2026-03-07T21:14:49","slug":"corporacion-ute-usach-manifiesta-rechazo-a-proyecto-del-senado-al-servicio-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noticieroaustral.com\/?p=11323","title":{"rendered":"Corporaci\u00f3n UTE-USACH manifiesta rechazo a proyecto del Senado \u2013 Al servicio de la verdad"},"content":{"rendered":"


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LA COMPASI\u00d3N SELECTIVA:\u00a0 <\/span>EL SENADO CHILENO ABRE LA PUERTA A LA IMPUNIDAD, LA CORPORACI\u00d3N SOLIDARIA UTE USACH MANIFIESTA SU MAS PROFUNDO RECHAZO<\/p>\n

El Senado chileno ha aprobado una ley que permite a reos mayores de 70 a\u00f1os con enfermedades terminales cumplir sus condenas fuera de prisi\u00f3n. En apariencia, se trata de una medida humanitaria. En la pr\u00e1ctica, el debate que se abre es mucho m\u00e1s profundo y perturbador: \u00bfpuede una democracia invocar la compasi\u00f3n para liberar a quienes cometieron los cr\u00edmenes m\u00e1s brutales contra su propio pueblo?<\/b><\/p>\n

Porque no estamos hablando solo de delincuentes comunes. Entre los potenciales beneficiados se encuentran responsables de torturas, ejecuciones y desapariciones cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet, operadas por aparatos represivos como la Direcci\u00f3n de Inteligencia Nacional y la Central Nacional de Informaciones.<\/p>\n

Cr\u00edmenes que el derecho internacional define como cr\u00edmenes de lesa humanidad: delitos tan graves que no prescriben y cuya sanci\u00f3n deber\u00eda ser efectiva precisamente para impedir que la historia vuelva a repetirse. La pregunta entonces es inevitable: \u00bfqu\u00e9 significa realmente esta ley?<\/b><\/p>\n

Significa, en primer lugar, que el Estado chileno vuelve a colocarse en una zona moral peligrosa. Durante d\u00e9cadas, el pa\u00eds construy\u00f3 un fr\u00e1gil consenso en torno a la idea de memoria, verdad y justicia. No fue un proceso perfecto. Muchos responsables nunca fueron condenados. Otros murieron sin enfrentar a los tribunales. Pero al menos se estableci\u00f3 un principio: los cr\u00edmenes contra la humanidad no pod\u00edan quedar impunes. Hoy ese principio comienza a erosionarse.<\/b><\/p>\n

Se argumenta que la ley responde a razones humanitarias. Pero la humanidad invocada por el poder pol\u00edtico llega con medio siglo de retraso. No lleg\u00f3 a los centros de detenci\u00f3n clandestinos. No lleg\u00f3 a las salas de tortura. No ha llegado a las familias que todav\u00eda buscan a sus detenidos desaparecidos. La compasi\u00f3n tard\u00eda del Estado parece reservada, una vez m\u00e1s, para quienes ejercieron la violencia desde el poder.<\/p>\n

Esto abre otro problema a\u00fan m\u00e1s inquietante: la desigualdad estructural de la justicia. En Chile, miles de presos comunes envejecen y mueren en c\u00e1rceles hacinadas sin que el sistema penal muestre la misma sensibilidad humanitaria. Pero cuando se trata de criminales con redes pol\u00edticas, militares o econ\u00f3micas, la discusi\u00f3n sobre la dignidad y la compasi\u00f3n aparece s\u00fabitamente en el centro del debate.<\/p>\n

As\u00ed se construye la percepci\u00f3n de que en el pa\u00eds existen dos sistemas de justicia: uno implacable para los d\u00e9biles y otro indulgente para quienes ejercieron el poder.<\/p>\n

Pero el problema no es solo jur\u00eddico. Es profundamente pol\u00edtico.<\/p>\n

Cuando una democracia comienza a relativizar la sanci\u00f3n de los cr\u00edmenes m\u00e1s graves, env\u00eda una se\u00f1al peligrosa: que el paso del tiempo puede diluir la responsabilidad hist\u00f3rica. Que basta con envejecer para escapar al peso de la justicia. Que incluso los delitos m\u00e1s atroces pueden terminar negoci\u00e1ndose en el terreno de la compasi\u00f3n. Ese precedente es devastador.<\/b><\/p>\n

Porque las democracias no se sostienen solo en elecciones o instituciones formales. Se sostienen, sobre todo, en la certeza moral de que ciertos l\u00edmites no pueden cruzarse jam\u00e1s. La tortura, la desaparici\u00f3n forzada y el asesinato pol\u00edtico pertenecen precisamente a esa categor\u00eda.<\/p>\n

Si la sociedad chilena acepta que quienes cometieron esos cr\u00edmenes abandonen la c\u00e1rcel bajo el argumento de la edad o la enfermedad, lo que se erosiona no es solo una condena judicial. Lo que se erosiona es el pacto \u00e9tico que sostiene a la democracia.<\/p>\n

La historia latinoamericana est\u00e1 llena de transiciones que intentaron cerrar sus heridas con amnist\u00edas, perdones o silencios. En la mayor\u00eda de los casos, esas decisiones no trajeron reconciliaci\u00f3n. Trajeron memoria reprimida, frustraci\u00f3n social y desconfianza en las instituciones. Chile parec\u00eda haber aprendido esa lecci\u00f3n.<\/b><\/p>\n

Hoy, sin embargo, el pa\u00eds vuelve a mirar de frente una vieja tentaci\u00f3n: la tentaci\u00f3n de la impunidad disfrazada de humanidad.<\/p>\n

Porque la compasi\u00f3n es una virtud noble. Pero cuando se aplica selectivamente \u2014y sobre todo cuando beneficia a quienes ejercieron la violencia del Estado, deja de ser un gesto humanitario. Se convierte, simplemente, en una forma elegante de impunidad.<\/p>\n

Delitos que podr\u00edan quedar beneficiados<\/b><\/p>\n

Seg\u00fan an\u00e1lisis que circul\u00f3 en el debate legislativo, el proyecto pod\u00eda beneficiar a m\u00e1s de 700 condenados, incluyendo delitos graves como:<\/p>\n