La división política y social en el país ha alcanzado su punto más alto desde que se tiene registro, situándose en un índice de 6,34 en una escala de 1 a 10. De acuerdo con los resultados del proyecto Comparative National Elections Project (CNEP), desarrollado por el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social de la Universidad Adolfo Ibáñez, este fenómeno no disminuyó tras el balotaje de noviembre, como suele ocurrir en los ciclos electorales tradicionales. Los investigadores advierten que la polarización ha dejado de ser una situación coyuntural para transformarse en un rasgo permanente del escenario político chileno.
El estudio, que comparó las percepciones antes y después de los comicios, reveló un aumento significativo en la denominada polarización afectiva, que mide el rechazo emocional hacia los adversarios. Mientras que en la elección de 2021 este indicador llegaba a 3,9 puntos, en el reciente enfrentamiento entre la candidatura de Jeanette Jara y la del presidente electo, José Antonio Kast, la cifra escaló más de un 60%. Este clima de crispación se ve complementado por una polarización ideológica que, lejos de moderarse, ascendió levemente tras la segunda vuelta.
En cuanto a la identidad política, el Partido Republicano ha consolidado su posición, aumentando su base de adherentes del 6,9% al 9,8% tras confirmarse el triunfo de Kast. Los analistas sugieren que la victoria ha validado públicamente posturas que antes generaban inhibición en los votantes. Paralelamente, se observa un cambio notable en la percepción del sistema democrático: los seguidores del mandatario electo han pasado de un alto escepticismo a una mayor satisfacción con el funcionamiento de las instituciones, asociando ahora la democracia a la necesidad de una autoridad firme.
Finalmente, el sondeo destaca una creciente demanda ciudadana por figuras de autoridad capaces de enfrentar problemas urgentes como la inseguridad. Entre los votantes de Kast, la importancia de contar con un “líder fuerte” para la democracia subió del 58% al 69% tras los comicios. Expertos concluyen que estos hallazgos refuerzan el concepto de “gobierno de emergencia” propuesto por la administración entrante, donde la unidad nacional y el liderazgo decidido se posicionan como pilares fundamentales, aunque esto implique un desafío para la capacidad de diálogo y la búsqueda de acuerdos transversales. (NP-Gemini-La Tercera)
