El exdiputado y analista político examinó la reciente conformación de las subsecretarías y delegaciones presidenciales, concluyendo que el presidente electo decidió redoblar su apuesta por la independencia técnica. Según su visión, José Antonio Kast ha desoído las quejas formales de las directivas de los partidos de su coalición al nombrar mayoritariamente a profesionales sin militancia activa o vinculación política directa en la segunda línea del gabinete ministerial. De los 40 subsecretarios, solo diez poseen vínculos partidarios claros, lo que refuerza un modelo de gestión orientado a cuadros técnicos y académicos por sobre la representación tradicional de las colectividades.
No obstante, el analista advirtió una estrategia diferenciada en la designación de los delegados presidenciales regionales, donde sí se observó una mayor apertura hacia militantes de Chile Vamos y el Partido Republicano. Esta medida es interpretada como una concesión inteligente hacia los parlamentarios del bloque, cuya prioridad es mantener redes de influencia territorial y presencia en los gobiernos locales. El retroceso en la idea original de nombrar militares en retiro en la zona norte sería, en parte, una respuesta a la necesidad de no dejar a los partidos con una insatisfacción total antes de iniciar el mandato.
En cuanto al perfil académico y profesional, el estudio de los nombres revela un predominio incontestable de la Pontificia Universidad Católica, institución desde donde provienen 22 de las 40 nuevas autoridades. Asimismo, destaca la presencia de abogados y una generación marcadamente joven, con una gran cantidad de nombramientos que no superan los 50 años de edad. A pesar de las críticas que el sector de Kast realizó en el pasado a la administración de Sebastián Piñera, el analista subrayó que la animadversión se disuelve al momento de reclutar, dado que múltiples figuras de esos gobiernos se repiten en cargos clave de subsecretaría.
Finalmente, el experto identificó posibles flancos de vulnerabilidad en carteras de alta sensibilidad política, como Educación, donde tanto la ministra como sus subsecretarios poseen perfiles estrictamente técnicos. La ausencia de figuras con mayor experiencia en el manejo de redes políticas podría dificultar la gestión de reformas complejas o conflictos institucionales. Por el contrario, valoró el equilibrio en la Cancillería, donde la llegada de un diplomático de carrera como Patricio Torres aportará el manejo protocolar y administrativo necesario para complementar la gestión del futuro ministro. (NP-Gemini-Ex Ante)
