El vino del Nuevo Mundo encuentra su lugar en el mercado ruso – Al servicio de la verdad

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Patricia Pérez Hernández

La actual coyuntura geopolítica ha llevado a Rusia a buscar nuevos horizontes comerciales, entre los cuales Latinoamérica y su sector vitivinícola emergen como actores cada vez más relevantes; así quedó de manifiesto en la principal feria de alimentos y bebidas del país, Prodexpo, celebrada en Moscú entre el 9 y el 12 de febrero.

En su 33 edición, la mayor feria anual del sector reunió a más de 2.000 empresas de 37 países. Latinoamérica estuvo representada por productores y exportadores de Argentina, Brasil, Chile y México, con una presencia marcada por el interés mutuo en fortalecer vínculos comerciales en un contexto internacional en transformación.

El vino se erigió como el producto emblemático de los stands latinoamericanos, con una participación destacada de bodegas argentinas y chilenas. Entre las empresas presentes figuraron las chilenas Antawara, Bodegas Tagua Tagua y Viña Marchigüe, así como la cooperativa argentina Fecovita y la empresa Wenfor S.A.

VINO DEL NUEVO MUNDO

«Por las condiciones actuales se abrió una oportunidad grande para Latinoamérica, especialmente para Chile y Argentina. El aumento del consumo solo dice que el consumidor efectivamente está buscando los vinos del Nuevo Mundo», comentó a la Agencia Sputnik Andrés Correa, socio de la viña familiar chilena Bodegas Tagua Tagua.

Según el empresario, si bien muchas bodegas están presentes hoy en el mercado ruso, pocas cuentan con un control total de la cadena de valor, lo que él define como una producción «100% familiar».

«Aquí son los dueños quienes hacen el vino, cuidan la uva, vinifican y venden. Es absolutamente todo controlado por la familia», subrayó Correa, destacando que este modelo otorga constancia a largo plazo en el mercado.

Chile se ha consolidado como el primer exportador de vinos del Nuevo Mundo a Rusia, y ocupa actualmente el cuarto lugar a nivel mundial, solo por detrás de países europeos con una larga tradición vitivinícola como Francia, España e Italia.

Argentina, por su parte, sigue siendo el mayor productor de vinos de Sudamérica y ocupa el sexto lugar a nivel global.

José Bartolucci, director ejecutivo y fundador de la empresa argentina Wenfor S.A., aseguró a la Agencia Sputnik que «la calidad de los vinos de Argentina y Chile es excepcional» y que ambos países están en condiciones de «competir a nivel mundial con total tranquilidad».

RETRATO DEL CONSUMIDOR RUSO

Los productores latinoamericanos presentes en la feria coincidieron en que, si bien el consumidor ruso está expuesto a una oferta amplia y diversa, se trata de un cliente abierto a probar nuevos orígenes en busca de calidad.

Correa lo definió como un consumidor «curioso», dispuesto a «salir de su zona de confort». Aunque en los segmentos de mayor precio predominan países tradicionales como Francia e Italia, señaló, Chile viene realizando un trabajo sostenido que permitirá, en el mediano plazo, que el consumidor ruso se atreva a explorar vinos más complejos y de mayor valor.

Este punto de vista fue compartido por Fernando Pavón, gerente comercial de la chilena Viña Marchigüe.

«Desde mi experiencia, encuentro que el consumidor ruso es un consumidor muy instruido, es un consumidor que sabe, que está expuesto a una diversidad de productos muy amplia. Es un consumidor que está en una curva de conocimiento para mejorar su percepción de calidad. Están buscando mejor calidad», explicó.

Muchos de los productores coincidieron además en que se trata de un consumidor exigente, que expresa con claridad sus necesidades y expectativas.

DESAFÍOS Y SOLUCIONES

Rusia enfrenta actualmente un amplio régimen de sanciones, lo que ha complejizado el comercio internacional en este mercado estratégico. El movimiento de productos, reconocieron los empresarios, presenta dificultades adicionales.

«Las cadenas logísticas de movimiento de productos no hacen las cosas fáciles para Rusia, pero son dificultades que, con el debido trabajo y coordinación entre nuestros socios de negocio, podemos solventarlas en conjunto», señaló Pavón.

Los mayores miedos, aseguraron varios, son financieros y están relacionados con el pago y el hecho de que Rusia ahora no está presente en el sistema Swift.

«Tienen las puertas tan cerradas que se les complica un poco el tema de girar divisas al exterior, pero siempre encuentran la manera y siempre tienen muy buena predisposición a pagar, a mantener una buena relación. Hay que confiar muchísimo porque los rusos cumplen sus palabras», afirmó a esta agencia Fernando Vázquez, representante de Fecovita, la mayor cooperativa vitivinícola de Sudamérica con sede en Mendoza, Argentina.

El joven empresario destacó que el mercado ruso es prioritario para la cooperativa y representa actualmente su tercera región más importante, solo por detrás de Brasil y Latinoamérica.

«Tenemos actualmente más de 11 clientes activos, y seguimos creciendo año tras año. Con respecto a 2024, por ejemplo, crecimos un 90% en exportaciones, lo cual significó un gran volumen para nosotros», precisó.

Pese a las sanciones occidentales, las empresas de América Latina han sabido encontrar nuevos caminos para llevar sus productos a Rusia, destacando la profesionalidad de los importadores locales, que han desarrollado rutas logísticas eficientes tanto en tiempo como en costos.

En este contexto, el mercado ruso continúa siendo atractivo para exportadores extranjeros, especialmente de países considerados amistosos, entre ellos los latinoamericanos, que ven en Rusia no solo un destino comercial, sino también un espacio de oportunidades en un mundo en plena reconfiguración.

Moscú, 15 de de febrero 2026
Crónica Digital/Sputnik

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