La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, fue víctima de agresiones durante una visita a la Universidad Austral, en la ciudad de Valdivia, donde participaba en la inauguración del año académico. La autoridad fue increpada por estudiantes que protestaban contra recortes presupuestarios impulsados por el gobierno de José Antonio Kast.
De acuerdo con los antecedentes, la secretaria de Estado fue retenida por cerca de dos horas en una sala y debió ser escoltada por la Policía de Investigaciones para resguardar su integridad, tras recibir insultos y agresiones físicas.
La situación generó un amplio rechazo desde distintos sectores políticos. La ministra de Energía, Ximena Rincón, calificó lo ocurrido como inaceptable y enfatizó que en democracia no se pueden tolerar este tipo de hechos. En la misma línea, el ministro Daniel Mas señaló que las diferencias deben resolverse mediante el diálogo y no a través de la violencia.
Desde la oposición y el oficialismo también surgieron reacciones. La exalcaldesa Evelyn Matthei expresó su solidaridad con la ministra, mientras que el diputado Daniel Manouchehri anunció la búsqueda de un acuerdo transversal para condenar los hechos en el Congreso.
Asimismo, dirigentes políticos como José Toro, la senadora Yasna Provoste y la diputada Zandra Parisi coincidieron en rechazar la violencia, subrayando que los espacios universitarios deben promover el diálogo y la convivencia democrática.
Otros actores, como la senadora Camila Flores y el alcalde Daniel Reyes, pidieron sanciones para los responsables, calificando los hechos como graves y llamando a evitar la impunidad.
El episodio reabrió el debate sobre la violencia en espacios educativos y la necesidad de resguardar el diálogo democrático en instituciones de educación superior.
UNIVERSIDAD NEGÓ INGRESO A CARABINEROS PARA PROTEGER A MINISTRA
Según antecedentes policiales, Carabineros de Chile solicitó autorización a la casa de estudios para ingresar al campus y restablecer el orden, además de facilitar la evacuación de la ministra. Sin embargo, dicho acceso habría sido negado, lo que impidió el despliegue de personal de Control de Orden Público. Desde la rectoría, no obstante, versiones internas descartan esta negativa.
La normativa vigente establece que Carabineros no puede ingresar a recintos universitarios sin autorización de la institución, lo que condicionó la respuesta policial en medio de los incidentes.
Otro factor relevante fue la ausencia de escolta permanente para la ministra, quien no contaba con resguardo del Departamento de Protección de Personas Importantes debido a su bajo nivel de riesgo previo.
Finalmente, la salida de Lincolao se concretó con apoyo de la Policía de Investigaciones, utilizando un vehículo de la Directemar, en un operativo que permitió resguardar su integridad tras los disturbios.
El episodio vuelve a poner en discusión los protocolos de seguridad para autoridades y el rol de las universidades frente a situaciones de violencia en sus dependencias. En ese contexto, la ministra debió permanecer resguardada durante aproximadamente tres horas dentro del recinto, mientras se coordinaba su salida. (NP-ChatGPT-La Tercera)