El núcleo de la preocupación de J.P. Morgan radica en el aumento récord de vehículos sin vender producidos durante el trimestre. Tesla produjo más de lo que entregó, y el exceso de inventario resultante sugiere que la agresiva estrategia de recortes de precios de la compañía podría estar alcanzando su límite para estimular nueva demanda.
Los analistas advierten que la “oferta no vendida” probablemente requerirá mayores descuentos, lo que podría comprimir severamente los márgenes brutos automotrices durante el resto de 2026.
El informe también destacó una asombrosa revisión a la baja a largo plazo en las expectativas. La cifra de entregas del primer trimestre de 2026 de 358.000 unidades es un notable 74% inferior al consenso máximo de 1,36 millones de unidades que alguna vez se proyectó para este período a mediados de 2022.
El “reajuste de valoración” de J.P. Morgan refleja una conciencia más amplia del mercado de que la fase de hipercrecimiento de Tesla enfrenta importantes vientos en contra estructurales, incluida una mayor competencia y un enfriamiento del mercado global de vehículos eléctricos.
Almacenamiento de energía y revisiones del BPA
Sumándose a las dificultades del sector automotriz, se produjo una sorprendente contracción en el negocio de Almacenamiento de Energía de Tesla. Las instalaciones del trimestre cayeron a 8,8 GWh, lo que representa una disminución interanual del 15%, la primera caída de este tipo desde el segundo trimestre de 2022.
El segmento no alcanzó el consenso compilado por la compañía de 14,4 GWh en casi un 40%, lo que debilita aún más la narrativa de que la división de energía de Tesla puede actuar como una cobertura confiable contra la ciclicidad automotriz.
En consecuencia, J.P. Morgan ha reducido su estimación de BPA del primer trimestre de 2026 de 0,43 dólares a 0,30 dólares, muy por debajo del consenso de 0,38 dólares. La firma también redujo su perspectiva de ganancias para el año completo 2026 de 2,00 dólares a 1,80 dólares.
Los analistas que observan la combinación de objetivos de entrega no cumplidos, caídas en las implementaciones de almacenamiento y el espectro de “problemas de FCL” sugieren que Tesla podría enfrentar un período prolongado de bajo rendimiento en relación con sus homólogas de alto crecimiento.