
En su participación en el programa Analizando la semana política: Contexto eleccionario/Último debate/A.L. «patio trasero» del martes 11 de noviembre, el escritor y analista político Omar Cid ofreció una mirada contundente sobre la ofensiva geopolítica que Estados Unidos despliega en América Latina, no ya solo por control estratégico, sino por necesidad de recursos materiales para sostener su confrontación global con potencias emergentes.
Citando un reciente informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) —un think tank vinculado al establishment de Washington—, Cid subrayó que Estados Unidos reconoce su debilidad logística y productiva frente a la Federación Rusa y China. “Dicen, con la lengua entre los dientes, que Rusia no colapsó, que impuso el ritmo del conflicto en Ucrania, y que la OTAN fracasó”, señaló.
Ante este escenario, explicó Cid, Washington ha girado su mirada hacia América Latina como fuente crítica de recursos: minerales, agua, biodiversidad, petróleo y rutas estratégicas. “Ellos necesitan suministros para sostener una guerra de largo alcance —ya sea con Rusia o con China—, y ese es el punto en Venezuela, en Bolivia, en Chile, en Argentina”, afirmó.
El analista denunció que esta estrategia no se limita a la diplomacia o al comercio, sino que incluye acciones encubiertas para debilitar Estados soberanos: “Tienen que quebrar los Estados, quebrar las resistencias internas, alinear a los ejércitos y a las élites en proporción a un proyecto belicista de largo alcance”. En ese contexto, destacó el bloqueo criminal contra Cuba y Venezuela, así como los intentos de desestabilización en países con gobiernos críticos al imperialismo.
Además, Cid vinculó esta ofensiva con la guerra cognitiva: “Aquí no se habla de esto. Los medios hegemónicos lo omiten. Mientras en Europa se movilizan contra la guerra y el genocidio en Gaza, acá se debate si un candidato apoya o no una intervención en Venezuela, como si eso fuera lo esencial”.
Cid concluyó con un llamado urgente: “América Latina debe recuperar su soberanía narrativa, histórica y simbólica. No se trata de nostalgia, sino de supervivencia. Sin una conciencia propia del lugar que ocupamos en el mundo multipolar, seguiremos siendo botín de guerra en un conflicto que no es nuestro, pero que nos devora”.
Equipo Crónica Digital
Santiago de Chile, 13 de noviembre del 2025