El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, se trasladó hasta la comuna de Penco para supervisar las labores de reconstrucción tras el devastador incendio que afectó a la localidad de Lirquén. La visita se dio en un contexto de autocrítica gubernamental, luego de que el Presidente Gabriel Boric admitiera un “cuello de botella” en la entrega de soluciones habitacionales transitorias. Elizalde detalló que la demora no responde a una sola causa, sino a una combinación de logística, disponibilidad de materiales y condiciones geográficas complejas.
Entre los principales obstáculos, el secretario de Estado mencionó la dificultad técnica de los terrenos donde se ubicaban las viviendas siniestradas, citando ejemplos de construcciones en laderas de cerros o departamentos incendiados que no permiten la instalación inmediata de mediaguas. Asimismo, apuntó a la necesidad de mejorar la fluidez de la información entregada por los municipios y reconoció que el proceso de fabricación de las viviendas tiene tiempos que han desafiado la capacidad de respuesta inicial.
Para agilizar el proceso, el Gobierno instruyó a Senapred la incorporación de nuevos proveedores que permitan aumentar la oferta de viviendas. A pesar de las críticas por la lentitud, Elizalde aseguró que el levantamiento de información ha sido más veloz que en catástrofes anteriores y se comprometió a que la habitabilidad transitoria estará resuelta mucho antes del 21 de julio, fecha que el gobernador Sergio Giacaman había fijado como límite para la instalación total de las estructuras.
