lo hicieron cavar su propia tumba – Al servicio de la verdad

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lo hicieron cavar su propia tumba – Al servicio de la verdad

La Corte de Apelaciones de Temuco confirmó la sentencia que condenó a ocho conscriptos del Ejército en 1973, por su responsabilidad en el delito consumado de homicidio calificado de José Gastón Buchhorsts Fernández, 18 años y también soldado del Regimiento Cazadores de Valdivia, que fue perpetrado en 1973, en la comuna de Villarrica.

En fallo unánime, la Primera Sala del tribunal de alzada descartó infracción en la sentencia impugnada, dictada por el ministro en visita extraordinaria Álvaro Mesa Latorre y confirmó la sentencia que condenó a los entonces conscriptos Rigoberto Becerra Fica, Ernesto Flores Colimán, Waldo Eugenio Salinas Núñez y René Miguel Sáez Gómez. La pena a cumplir se fija en siete años de presidio efectivo, más inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condenas.

En tanto, a los acusados H.W.C.R., Hernán Agustín Rodríguez Leyton, Víctor Hugo Hermosilla Reinoso y Luis Edmundo Riveros Soto se les condenó a penas de cinco años de reclusión, cumplimiento efectivo sustituido por la libertad vigilada intensiva por igual lapso, más accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condenas, como coautores del delito.

En la sentencia de primer grado ratificada, el ministro Mesa Latorre dio por establecido que José Gastón Buchhorsts Fernández, 18 años, para 1973 se encontraba realizando el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento Cazadores de Valdivia, encuadrado en el escuadrón morteros de la esa unidad militar. El 11 de septiembre de 1973, José Gastón se encontraba en casa de sus padres, ya que días previos había sido autorizada su salida. Sin embargo, por la situación que imperaba en el país no se presentó oportunamente en su unidad militar, por lo que el padre decidió acompañarlo para excusar esta situación, lo que sucedió días posteriores al Golpe de Estado. Al llegar a la guardia del Regimiento Cazadores, José decidió no entrar, señalando su padre que iría a realizar compras, no regresando a la unidad militar.

En aquella época el Regimiento estaba al mando del coronel Santiago Sinclair Oyaneder, más tarde, Jefe del Estado Mayor Presidencial de Augusto Pinochet, Ministro Secretario General de la Presidencia, Vicecomandante en Jefe del Ejército y miembro de la Junta Militar. Entre 1990 y 1998 fue senador designado. Este hombre del círculo de confianza de dictador murió el 2025.

A raíz de su no presentación o no ingreso al Regimiento, José Gastón Buchhorsts Fernández fue considerado “desertor”. A raíz de ello, una patrulla a cargo del teniente Luis Rodríguez Rigo–Richi (fallecido), e integrada por 8 o 9 soldados conscriptos, salió en búsqueda de José Gastón, deteniéndolo en la comuna de Villarrica, trasladándolo hasta el Regimiento, donde fue visto detenido por varios de sus compañeros que también cumplían el servicio militar, observando que era custodiado por otros soldados, estando con sus manos atadas en la espalda y tirado en el piso de un vehículo militar al interior de ese recinto.

El fallo del ministro en visita estableció que en la unidad militar existía una patrulla al mando de Rodríguez Rigo–Richi, que era su grupo de confianza y estaba designada especialmente para cumplir órdenes de patrullaje, detenciones y allanamientos por órdenes de Sinclair.

En horas de las tarde de días siguientes al arresto del “desertor”, la patrulla compuesta por los conscriptos Hernán Agustín Rodríguez Leyton, Víctor Hugo Hermosilla Reinoso, Luis Edmundo Riveros Soto, Ernesto Alejandro Flores Colimán, Waldo Salinas Núñez, Rigoberto Becerra Fica, René Miguel Sáez Gómez, Guillermo Segundo Mella Colpihueque y H.W.C.R al mando de Rodríguez Rigo–Richi, se encargó de trasladar a José Gastón hasta la comuna de Villarrica, con el propósito de buscar supuesto armamento en el sector. El propio Buchhorsts les habría indicado aquello, recorriendo varios sectores en los faldeos del volcán Villarrica, sin hallar nada.

Así, el teniente Rodríguez ordenó al joven José Gastón excavar y, cada cierto momento, le requería que ingresara dentro de ella, ya que el propósito era hacer su propia tumba. Una vez terminada, ordenó a los soldados conscriptos disparar en contra de Buchhorsts, lo que hicieron todos los soldados presentes, ejecutándolo y enterrándolo en ese mismo lugar.

Tiempo después varios conscriptos del mismo Regimiento Cazadores, supieron de la muerte de Buchhorsts en los alrededores de la comuna de Villarrica, recordando algunos de ellos que incluso reunieron a todo el escuadrón Mortero y le informaron su muerte.

Pese a lo anterior y aun cuando su padre fue en reiteradas ocasiones a saber la situación de su hijo, en el Regimiento Cazadores de Valdivia no se le entregó información, dándole solo respuestas evasivas, erróneas o ambiguas. Incluso le manifestaron que estaría en otro recinto militar de la misma comuna de Valdivia, concurriendo hasta ese lugar, no hallando dentro de los detenidos a su hijo. Con el tiempo y al no tener noticias de José Gastón, varios otros familiares viajaron en reiteradas oportunidades a Valdivia, entrevistándose con un fiscal militar de apellido Manterola, quien les señaló que a José lo habían llevado a un sector camino al volcán Villarrica, pero al intentar escapar se le habría aplicado la Ley de Fuga, siendo ejecutado en el lugar y que su cuerpo habría quedado sepultado en ese mismo sitio, no informándoles la ubicación, ni permitiéndoles buscar su cuerpo.

El fallo judicial consigna que, hasta la fecha, “ningún funcionario público de las Fuerzas Armadas, en especial el mando del Ejército de Chile que se desempeñaba en la época de los hechos, ha dado algún antecedente a la autoridad respectiva en relación a lo sucedido con José Gastón Buchhorsts Fernández y la ubicación de su cuerpo manteniendo hasta el día de hoy ocultamiento de todo tipo de antecedentes sobre los hechos (…) Asimismo, según antecedentes del proceso, no hubo instrucción de investigaciones respecto a los hechos que rodearon la detención y ejecución de José Gastón Buchhorsts Fernández, a pesar de que según acta de inscripción de defunción concurrieron a comprobarla el mismo teniente Luis Rodríguez y otros funcionarios del mismo Regimiento Cazadores de Valdivia”.

El cuerpo de José Gastón Buchhorsts Fernández permanece desaparecido.

Santiago, 17 de febrero de 2026.

Crónica Digital.

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