El fiscal de Alta Complejidad de Antofagasta, Eduardo Ríos, presentó su renuncia irrevocable al Ministerio Público este martes. La dimisión se produjo apenas horas después de que la Corte de Apelaciones de Santiago rechazara, de manera unánime, el desafuero del gobernador Claudio Orrego, un duro golpe judicial para la estrategia que lideraba Ríos en el marco del caso ProCultura.
Más allá del revés en tribunales, la salida del persecutor destapó una grave crisis interna en la Fiscalía Regional de Antofagasta. Ríos confirmó que su renuncia está acompañada de una denuncia por maltrato laboral y hostigamiento contra el fiscal regional, Juan Castro Bekios. En su acusación, describe un patrón de “mobbing” caracterizado por el aislamiento, la desautorización y el secretismo, asegurando que trabajó bajo una presión constante y en un ambiente de confusión inducida.
DENUNCIA DE MALTRATO
- Control clandestino: Ríos acusa que Castro Bekios solicitó informes secretos sobre el caso ProCultura a una abogada de su propio equipo, instruyéndole explícitamente ocultar dicha gestión a su jefe directo.
- Vigilancia y desconfianza: El exfiscal describe estas acciones como una forma de vigilancia “a sus espaldas”, que rompió la transparencia y el respeto por las jerarquías formales dentro de la institución.
- Impacto en el equipo: La denuncia, ingresada originalmente en diciembre de 2025, sostiene que no se trató de un hecho aislado, sino de un método de trabajo que terminó por marginar y desgastar al equipo de Alta Complejidad.
Esta renuncia debilita la posición de la Fiscalía en una de las aristas más mediáticas del Caso Convenios y pone el foco en la gestión del Fiscal Nacional, Ángel Valencia, quien deberá resolver la crisis de mando en la zona norte mientras la defensa de Orrego ya evalúa acciones legales tras el fallo unánime a su favor. (Emol)