
Al momento de llegar hoy al Congreso Nacional en Valparaíso, el Presidente saliente Gabriel Boric fue saludado por parlamentarios opositores y adherentes a su administración. Era el momento solemne del cambio de mando presidencial, en el que José Antonio Kast asumiría como Primer Mandatario.
Ya al ingresar al recinto fue ovacionado, y fue aplaudido por los congresistas de todas las posturas, así como por los representantes de todas las instituciones de la República, incluyendo las eclesiásticas y las uniformadas.
Fue un hecho coherente, claro, con las tradiciones republicanas del país.
Por cierto, el ingreso de Boric al Salón de Honor del Congreso fue aplaudido también por los invitados extranjeros que se encontraban en la ceremonia. Después de todo, era un gesto de cortesía elemental.
Pero hubo una excepción.
Fue el Presidente de Argentina, Javier Milei, que permaneció impávido y de pie en su lugar.
La imagen quedó registrada por las cámaras de la televisión chilena, como en la imagen que Crónica Digital reproduce de Chilevisión.
Fue una no solicitada demostración que el actual inquilino de la Casa Rosada, para desgracia del pueblo argentino, ignora lo que son las tradiciones republicanas e incluso las normas de la más elemental cortesía.
Seguramente, en una de sus conversaciones con el espíritu de su perro Conan, el can debe haberle ordenado que hiciera ese gesto destemplado.
Después de todo, ¿que puede esperarse de quien recientemente las emprendió a insultos y bramidos en contra de los parlamentos opositores en una ceremonia oficial en el Congreso de la Nación de Argentina y que entiende que la política es un chiquero?
Por cierto, hubo parlamentarios de la derecha y la ultraderecha chilena que se deleitaron fotografiándose y tomándose selfies con Milei. No hay duda que lo admiran.
Santiago, 11 de marzo de 2026.
Crónica Digital.