A tan solo siete días de haber asumido el mando en La Moneda, la administración de José Antonio Kast ha comenzado a desplegar una serie de medidas que sectores políticos califican como un giro hacia una agenda con mayor carga ideológica. Esta tendencia se manifestó inicialmente en el ámbito internacional, donde la Cancillería chilena optó por abstenerse de una declaración del Core Group LGBTIQ+ en la OEA y se alineó con Estados Unidos en la ONU para respaldar una resolución que limita la definición de género a hombres y mujeres.
Dichas determinaciones han generado diversas reacciones en el espectro político, considerando que estos temas no formaron parte del programa de la última campaña presidencial, la cual estuvo centrada exclusivamente en un “gobierno de emergencia”. A lo anterior se suma la reciente decisión del Ejecutivo de retirar de la Contraloría el plan de Derechos Humanos y más de 40 decretos medioambientales heredados de la gestión de Gabriel Boric, los cuales buscaban la protección de especies y ecosistemas específicos.
Pese a las críticas surgidas desde la oposición y algunos sectores de la derecha por medidas como la limitación de la gratuidad o los posibles indultos a uniformados detenidos tras el estallido social, en el oficialismo defienden la potestad del Mandatario para avanzar en su propia visión. Parlamentarios de Renovación Nacional y la UDI han señalado que es natural que todo gobierno imprima su sello valórico, asegurando que esto no implica abandonar las urgencias del país en materia de seguridad, empleo y reactivación económica. (NP-Gemini-La Tercera)