La gestión del Presidente José Antonio Kast enfrenta una creciente ofensiva liderada por los jefes comunales, quienes han llenado el vacío dejado por una oposición parlamentaria fragmentada. Mientras los partidos tradicionales diluyen sus críticas en debates internos —ejemplificados en el quiebre del Partido Socialista tras los cuestionamientos de la senadora Daniella Cicardini al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz—, los alcaldes han logrado articular una vocería nacional unitaria contra el incremento de los precios de la energía.
Más de cien autoridades locales de diversos sectores políticos han suscrito cartas dirigidas a La Moneda, manifestando su preocupación por el impacto del “sablazo” en las familias más vulnerables. Los ediles critican que el Ejecutivo impulse beneficios tributarios para los sectores de mayores ingresos mientras los costos de la crisis recaen en las comunas trabajadoras, advirtiendo además sobre el efecto dominó que el alza de las bencinas genera en el precio de productos básicos como el pan, frutas y verduras.
Ante la falta de respuestas del gobierno central, los municipios han pasado a la acción directa mediante la implementación de medidas de mitigación. Destacan convenios para la compra masiva de vales de gas más económicos, la activación de fondos de emergencia y la creación de sistemas de transporte gratuito en horarios críticos. Analistas coinciden en que esta “municipalización” de la política responde a la capacidad de los alcaldes para actuar como primera línea de contención frente a las demandas sociales.
Expertos señalan que el protagonismo de figuras municipales en áreas como seguridad, educación y ahora economía, refleja un cambio en el eje del poder político en Chile. La Asociación Chilena de Municipalidades (AChM) se consolida así como un actor estratégico capaz de influir en la agenda país, demostrando una legitimidad y contacto directo con la ciudadanía que el gobierno central habría subestimado al diseñar sus anuncios económicos. (NP-Gemini-Emol)