
A través de una carta al director publicada “El Mercurio”, representantes de distintos centros de estudio de la derecha y extrema derecha fustigaron los argumentos para rechazar una candidatura de José Antonio Kast.
Bajo el título de “¿La autocrítica de las izquierdas?”, el texto manifiesta: “En el fragor de la campaña presidencial, el oficialismo argumenta que la candidatura de José Antonio Kast es un riesgo para la democracia, ya que se trataría de un representante de la ‘ultraderecha’. Esta estrategia esconde dos inconsistencias”.
LAS SUPUESTAS INCONSISTENCIAS
A este respecto, señalan que “José Antonio Kast ha dado muestras de respeto irrestricto a la democracia. De hecho, en la última elección presidencial Kast reconoció el triunfo de Gabriel Boric”.
Indican que “es precisamente la ultraizquierda latinoamericana la que ha destruido de modo sistemático la democracia en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Y en Chile también se intentó seguir ese camino por ‘la vía de los hechos’. En efecto, el mayor atentado contra nuestra democracia en las últimas décadas fue lo que se quiso hacer con el Presidente Piñera en su segundo gobierno”.
“Coincidimos con la preocupación por cuidar la democracia, pero por este mismo motivo las izquierdas deberían ser más autocríticas”, concluyen.
El texto es suscrito por Claudio Alvarado del Instituto de Estudios de la Sociedad; Leonidas Montes del Centro de Estudios Públicos; Fernando Claro de la Fundación para el Progreso; Rafael Aldunate del Instituto Libertad; José Francisco Lagos del del Instituto Res Publica; Jorge Jaraquemada de la Fundación Jaime Guzmán; Juan Pablo Rodríguez de la Fundación P¡ensa; Bettina Horst de Libertad y Desarrollo; Cristián Stewart de IdeaPaís; José Obach de Horizontal; Juan Francisco Galli de Pivotes y Carmen Soza de Ideas Republicanas.
ALGUNAS CONSIDERACIONES
Habría que señalar que es extraño que se solicite a la izquierda “ser más autocríticas”, pues ninguno de los partidos de centro, centro– izquierda e izquierda que apoya a Jeannette Jara son expresiones de “la ultraizquierda latinoamericana”. Todos, desde el fin de la dictadura y han actuado con pleno apego a los marcos constitucionales y legales, reconociendo sin ambages sus derrotas electorales. Lo mismo que se atribuye a Kast para probar su “respeto irrestricto a la democracia”.
Por otro lado, no hay que ir tan lejos para descubrir experiencias que “han destruido de modo sistemático la democracia”. En Chile, la derecha en su conjunto fue partidaria de la dictadura cívico–militar de Pinochet, que no pocos partidarios de Kast siguen defendiendo. El mismo candidato presidencial apoyó en forma irrestricta a la tiranía, ha criticado tibiamente los abusos y lo ha matizado hablando de sus supuestos éxitos económicos y en esta campaña ha quedado de manifiesto su ambigüedad cuando se le pregunta por un eventual indulto a autores de crímenes de lesa humanidad.
Y si se quiere mirar más lejos, no se le conocen juicios críticos a lo que ocurre en El Salvador, donde uno de sus referentes internacionales, Nayib Bukele, modificó este año en forma arbitraria la Constitución para perpetuarse en forma indefinida en el poder.
No se entiende bien a lo que se refieren cuando hablan de “lo que se quiso hacer con el Presidente Piñera en su segundo gobierno”. ¿Se refieren al estallido social? Es evidente que ese fenómeno no puede ser atribuido a fuerza política alguna. ¿Quizás a las dos acusaciones constitucionales presentadas en contra de Piñera? Pues bien, el libelo acusatorio es un instrumento contemplado y regulado por la Constitución, y en ambos casos funcionó la institucionalidad.
La derecha debiera saberlo con rigurosidad, considerando las acusaciones constitucionales que han presentado contra autoridades de los gobiernos de centro–izquierda.
Santiago, 9 de diciembre de 2025.
Crónica Digital.