El diputado Diego Ibáñez, recientemente electo como senador por el 6º Distrito con más de 100 mil votos, delineó los desafíos del progresismo de cara al gobierno de José Antonio Kast que asumirá en marzo. En conversación con El Mercurio de Valparaíso, el futuro parlamentario sostuvo que la izquierda debe priorizar la unidad y el crecimiento desde la oposición, subrayando la importancia de mantener un equilibrio de fuerzas en el Poder Legislativo.
LA DISPUTA POR LA MESA DIRECTIVA
Ibáñez planteó que, para asegurar un «diálogo simétrico» con el Ejecutivo, la presidencia del Senado debería quedar en manos del progresismo. Según el parlamentario, esto permitiría defender los derechos ciudadanos y agilizar los proyectos de ley que beneficien a la población. Además, propuso una reforma a la carga laboral de la Cámara Alta, sugiriendo que el Senado sesione de lunes a viernes para responder a las urgencias del país, criticando el ritmo de trabajo actual de la corporación.
DEFENSA DE LA GESTIÓN ACTUAL Y VISIÓN DE FUTURO
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Logros del Gobierno: El senador electo evitó la autocrítica por los resultados de su sector, destacando en cambio hitos del gobierno de Gabriel Boric como las 40 horas, el copago cero en salud, el royalty minero y la ley «Papito Corazón».
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Unidad Programática: Recalcó que la fragmentación ha dañado al proyecto político de izquierda y que es vital construir una alianza sólida con acuerdos claros para el nuevo ciclo.
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Perfil de Gabinete: Respecto a los futuros ministros de Kast, Ibáñez espera que posean capacidad de gestión y conocimiento del Estado, evitando que utilicen sus cargos para beneficios personales.
ADVERTENCIAS SOBRE EL ESTILO DE GOBIERNO
Ibáñez manifestó su preocupación por lo que calificó como una posible «bipolaridad» en el ejercicio del cargo del Presidente Electo. Criticó la contradicción entre los llamados a la unidad de Kast y gestos como su reciente fotografía junto a la «motosierra» de Javier Milei. El legislador advirtió que el futuro Mandatario enfrentará fuertes presiones de los sectores más radicales de su coalición, lo que podría tensionar el diálogo con el Congreso, especialmente en temas sensibles como el financiamiento de las universidades públicas. (NP-Gemini-Emol)
