
Por Marcel Garcés Muñoz
Se nos viene un periodo pleno de esperanzas, pero sobre todo de ejercicio de la unidad social y política de las fuerzas del progreso y el cambio, y sobre todo, de movilización de todo la fuerza del protagonismo social en defensa de los Derechos Humanos y de la democracia.
Será sin duda un periodo de crecientes y amplias metas políticas y movilización colectiva, donde se expresen las fuerzas sociales, las experiencias y los objetivos históricos de generaciones de chilenos.
Estas tareas políticas, ideológicas, metodológicas, organizativas, programáticas, reivindicativas, orgánicas, deberían estar en el centro de la elaboración de las estrategias, tácticas, de los compromisos de quienes siguen hoy discutiendo “los por qué” de la derrota electoral presidencial, del cual algunos irresponsables,-o quizás responsables- siguen culpándose mutuamente, en lugar de fijar sus objetivos en el futuro, en las perspectivas abiertas por la epopeya política que vivió Chile hasta el 14 de diciembre pasado, y los millones de chilenos, ciudadanos, que se pronunciaron valientemente por la democracia y el cambio.
Estaría bueno que terminaran los dimes y diretes de algunos portavoces de los partidos, fuerzas electorales, o “ideólogos”, que no supieron encontrar ni el lenguaje, ni la voluntad para el triunfo y que siguen eludiendo sus responsabilidades.
Este será un año de recuperar el sentido, contenido, la voluntad, del compromiso real, diario, permanente, fraterno y no retórico, del ñeque popular, colectivo, de la fuerza de la voluntad de reconocer, de sentir, vivir la esperanza popular, el sentimiento colectivo de los que tienen la experiencia de batallas históricas, vividas codo a codo, por trabajadores, estudiantes, intelectuales, por hombres, mujeres y jóvenes que se inspiraban en diversos liderazgos, en encendidas utopías, en sueños de justicia sociales, de las épicas heredadas de quienes combatieron antes que nosotros, y nos dieron el sentido de pueblo, de patriotas, el sueño de libertad y justicia social, que nos enseñaron las diversas lecturas, nos adentraron en las diversas fuentes históricas, ideológicas y hasta religiosas, pero con un sentido central de humanidad, de justicia, de progreso y de sueños de futuro.
2026 será un año de recuperación de los grandes objetivos patrióticos, de un Lautaro, Caupolicán, Guacolda, una Paula Jaraquemada, del Padre de la Patria, Bernardo O’Higgins Riquelme, de los Carrera, de Manuel Rodríguez, de defensa de la democracia y los derechos de los trabajadores, y de organización, de Recabarren o del impulso, junto a Salvador Allende, de la movilización y protagonismo social, de defensa de lo construido y alcanzado en constante lucha contra quienes ayer y hoy amenazan una vez más los derechos populares y la democracia.
Este será por cierto, un año de recuperación de la iniciativa, y para qué engañarnos o de eludir lo central, de practicar y ejercer, en los hechos y no en la mera retórica de las consignas, el verbo unificador de la unidad, de la responsabilidad personal y del compromiso colectivo.
Y aquí nada ni nadie, sobra, por si alguno tuviera la tentación de borrar de la historia y las batallas de hoy y las que se abren en el mañana, inmediato o mediato, a quienes fueron identificadas por el pueblo- y los electores- como perteneciente al escenario político y social, y recibieron la confianza electoral, y por lo mismo el mandato, o la confianza- que viene a ser lo mismo- de seguir representando sus esperanzas.
En esta confianza de encontrar el destino de la Patria, en medio de la lucha social, del protagonismo del pueblo, de los trabajadores, de las mujeres, de los jóvenes, y de mantener el paso, codo a codo, hasta la conquista de un futuro mejor, que supere las pruebas con las que nos amenazan los que intentan resucitar el fascismo, la represión dictatorial, el genocidio desatado por el pinochetismo, y otros servidores del Imperio.
Feliz Año Nuevo, compañeros, amigos, hermanos todos.
Feliz Año Nuevo a nuestros colegas de Crónica Digital.
Y ahí nos vemos. Y ahí nos encontraremos, en la lucha diaria.
Un abrazo fraternal y combativo.
Y un deseo de éxitos personales, familiares, profesionales.
Marcel Garcés Muñoz
Director de Crónica Digital
Santiago de Chile, 30 de diciembre 2025
Crónica Digital