Esta jornada el Gobierno confirmó que se encuentra evaluando el envío de asistencia humanitaria a Cuba, una medida que surge como respuesta a la intensificación de las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos. Esta determinación se da en un contexto de fuerte presión política interna, especialmente por parte del Partido Comunista, colectividad que ha instado al Ejecutivo a movilizar recursos para apoyar a la población civil de la isla caribeña ante la crisis que atraviesa.
En medio de este escenario, el presidente del Partido Republicano y senador electo, Arturo Squella, manifestó un rechazo tajante a la iniciativa. El dirigente opositor argumentó que la colaboración más efectiva que Chile podría brindar es sumarse a los esfuerzos internacionales para poner fin al actual régimen cubano, al que calificó como una dictadura dramática. Según su visión, cualquier auxilio que no apunte a un cambio político profundo solo contribuiría a prolongar el sufrimiento de los habitantes del país.
Por otro lado, la discusión pública también se centró en el proyecto de sala cuna universal, luego de que la ministra vocera Camila Vallejo acusara a la futura administración de José Antonio Kast de intentar frenar su avance legislativo. Squella desmintió estas afirmaciones, aclarando que su sector ha defendido históricamente la importancia de este beneficio, aunque advirtió que no permitirán que se convierta en lo que denominó un nuevo impuesto al trabajo que afecte la empleabilidad.
Finalmente, el líder republicano criticó la premura con la que el Ejecutivo actual pretende despachar la normativa antes del cambio de mando del próximo 11 de marzo. Squella señaló que, dado que el proyecto se encuentra recién en su primer trámite constitucional, intentar una promulgación acelerada carece de sentido técnico. Enfatizó que el compromiso de su coalición es avanzar en la materia, pero asegurando un diseño legislativo que no perjudique el mercado laboral ni las finanzas públicas. (NP-Gemini-La Tercera)
