La Democracia Cristiana (DC) optó por el suspenso y no zanjó de manera inmediata su asistencia al masivo cónclave que el Gobierno de Gabriel Boric celebrará este viernes en el Salón de Honor del Congreso Nacional. Tras una reunión de mesa directiva este miércoles, la colectividad decidió delegar la responsabilidad final en su presidente subrogante, Óscar Ramírez, quien deberá comunicar este jueves si el partido se suma o no a la instancia que busca congregar a todo el bloque oficialista. Esta resolución intermedia ocurre en medio de una fuerte presión interna, especialmente de sus senadores, quienes han calificado la cita como una “chacota política”.
El evento, programado para durar cerca de seis horas, pretende reunir a dirigentes, parlamentarios, alcaldes y gobernadores de las dos coaliciones de Gobierno. Sin embargo, para la DC el escenario es complejo: mientras algunos sectores ven una oportunidad para incidir en la agenda, otros acusan al Ejecutivo de intentar proyectar una “falsa unidad” a solo siete días de la entrega del mando, sin haber considerado previamente las posturas de la Falange en temas clave de la transición.
La decisión de Ramírez no es solo protocolar, sino que refleja el quiebre interno sobre cómo posicionarse frente a la administración saliente y la entrante:
- Resistencia en el Senado: Los senadores democratacristianos han sido los más críticos, rechazando tajantemente la asistencia por considerar que el Gobierno no ha respetado la autonomía del partido durante los últimos años.
- La invitación personalizada: La decisión recayó en Ramírez debido a que la invitación de Presidencia fue dirigida a él en su calidad de timonel interino, lo que le otorga el poder de veto o de venia sobre la representación del partido.
- El dilema de la identidad: La colectividad debate si plegarse al bloque oficialista en sus últimas horas le resta perfil propio de cara al gobierno de José Antonio Kast, o si ausentarse profundiza su aislamiento político.
Tras la cita de la mesa, Óscar Ramírez agradeció la confianza depositada por sus pares y adelantó que su reflexión se centrará en el “bien de Chile y de nuestra gente”. La Falange se encuentra en un momento crítico de su historia, intentando definir si actuará como una oposición colaborativa o si buscará rearticular un centro político independiente de las grandes coaliciones que hoy polarizan el debate nacional. El resultado de este jueves será la primera señal de cómo enfrentará el partido el nuevo ciclo político que comienza el 11 de marzo. (NP-Gemini-Emol)