
La presentación del mundialmente famoso músico de origen estadounidense Tom Morello en Lollapalooza, en el Estadio Monumental, fue algo más que un concierto musical: fue un evento antifascista, que dedicó a la memoria de Víctor Jara, el cantor asesinado luego del Golpe de Estado, cuya tumba en el Cementerio General visitó un día antes de la actividad, oportunidad en la que además llegó hasta la tumba del Presidente Salvador Allende.
En su cuenta en Instagram, el artista escribió: “El espectáculo de hoy en Chile está dedicado a la memoria del gran músico y activista Victor Jara, que fue torturado y asesinado por la dictadura fascista de Pinochet. Ayer visité la tumba de él y su esposa Joan (…) Presenté mis respetos en las tumbas de algunos de los miles de otros asesinados y/o desaparecidos en el golpe respaldado por los Estados Unidos, incluido el heroico Presidente Salvador Allende”.
La presentación fue coherente con lo antes anunciado. El preludio fue la icónica canción “Manifiesto” de Víctor Jara. El músico irrumpió con su clásico pañuelo rojo, y además con una polera del legendario cantautor y bordados de las banderas chilena, estadounidense y mapuche. En medio de su presentación de cerca de una hora, señaló que Chile tiene un lugar especial en su corazón.

Los momentos de mayor entusiasmo en el público llegaron con clásicos de Rage Against The Machine, como Testify o Bulls on Parade, y Audioslave. “Like a Stone” de Audioslave fue interpretado con la imagen de Chris Cornell proyectada de fondo, en un momento de gran emotividad. En su versión de “Power to the People” (Poder del Pueblo) del escarabajo John Lennon, Morello rindió tributo a Víctor Jara con su fotografía en pantalla.
Morello reafirmó su solidaridad con las familias de los detenidos desaparecidos y ejecutados es inquebrantable. Para el músico, tocar en Chile es una extensión de esa labor de memoria.

El artista enfatizó que hacer arte es un acto de resistencia en los tiempos actuales. Hizo que el público se agachara, convocándolo a hacerlo “si odiaban el fascismo”. Luego dio vuelta su guitarra para mostrar un mensaje pegado en el reverso: “No al fascismo”. Fue el momento del clímax político y visual del show. La multitud coreó consignas contra José Antonio Kast. El músico bautizó a los asistentes como “combatientes antifascistas”.
Al final del concierto, cuando Morello y su banda se despedían de la audiencia, de fondo se escuchó “Venceremos”, el clásico de Quilapayún.
Lo de Tom Morello no fue solo un concierto, fue una verdadera cátedra de cómo el rock y la música pueden ser herramientas cargadas de futuro. El artista no solo toca como maestro, comunica. Fue una presentación ruda, necesaria y cargada de una electricidad que solo los grandes pueden generar.
Santiago, 15 de marzo de 2026.
Crónica Digital.