
Hace 41 años, la dictadura cívico–militar arrancó la vida del joven socialista Carlos Gody Echegoyen. Según consignó el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, el 22 de febrero de 1985 estaba en Quintero junto a otros jóvenes militantes del PS “cuando fueron detenidos por funcionarios de Carabineros de la Comisaría de esa localidad, siendo acusados de formar parte de una escuela de guerrillas”. Agregó que fueron torturados en el cuartel policial y luego trasladados a Viña del Mar, para ser regresados a Quintero.
En el balneario se hicieron cargo del operativo miembros de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR), los que “viajaron especialmente desde Santiago”. Los jóvenes fueron golpeados y se les aplicó electricidad. A consecuencia de ello falleció Carlos Godoy. “Oficialmente Carabineros señaló que la muerte se produjo por una afección cardíaca”, anotó el Informe. Precisó: “La información en poder de esta Comisión, entre la que se cuenta sus antecedentes médicos previos y los protocolos de autopsia, no dejan dudas de que la muerte de Carlos GODOY fue causada por las torturas que se le infligieron por parte de agentes estatales en violación de sus derechos humanos”.
Pero Carlos Godoy no fue solo una “víctima”. Fue también un combatiente de la “Tarea Militar” de la izquierda y el pueblo de Chile, que se comenzó a desarrollar luego del Golpe de Estado a través de la formación en La Habana como oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba.
“David Izquierdo” fue su amigo y uno de sus compañeros de promoción en la Escuela de Cadetes Interarmas “Antonio Maceo” y era un joven comunista que formaba parte de la “Tarea Militar”. Más tarde, regresó clandestinamente a Chile y llegó a ser uno de los jefes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en los 80. Logró sobrevivir a la dictadura sin ser detectado. Aún se emociona cuando habla de Carlos: “Era un gran compañero, de esos imprescindibles. El mejor de los nuestros en Cuba”.
LOS PRIMEROS PASOS
Carlos nació en Santiago el 1 de noviembre de 1961. Vivió toda su infancia en la Población Juan Antonio Ríos N° 2 de la comuna de Renca, en el sector que hoy es Independencia. Hizo sus estudios primarios en la Escuela José Pedro Alessandri de calle Gamero, cerca de su casa, en la que cursó hasta el sexto año. En tiempos del Gobierno del Presidente Salvador Allende, integró una especie de agrupación de pioneros, con los hijos de socialistas. Carlitos participaba limpiando calles, pintando árboles, colaborando en trabajo comunitario.

Tras el Golpe de Estado, escapando de la persecución, partió con su familia a Cuba, sus dos padres y su hermana menor Paula. Llegaron el 1 de enero de 1974, coincidiendo con el XV Aniversario del triunfo de la Revolución Cubana. Pronto se incorporó a la Juventud Socialista en el exilio. Para continuar con los estudios, se matriculó, para cursar de séptimo a noveno grado, en la Escuela Al Campo Simón Bolívar, en las cercanías de La Habana, una experiencia educacional que mezclaba el estudio con las labores agrícolas en apoyo a la economía cubana. Una vez finalizado su noveno grado, cursó su educación secundaria de décimo a décimo segundo grado en el Preuniversitario Camilo Cienfuegos. Como les llaman en Cuba, fue un “camilito”.
Mientras participaba con entusiasmo en las actividades solidarias con Chile, a través del Comité de Solidaridad con la Resistencia Chilena y de la Juventud Socialista, ingresó a estudiar Ingeniería en el Centro Universitario José Antonio Echeverría (CUJAE) de La Habana en 1978.
Ese mismo año, la Juventud Socialista le encomendó integrar la delegación que asistió al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes organizado por la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD), que tuvo lugar precisamente en Cuba, bajo el lema “¡Por la solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad!”. La FMJD era un organismo internacional integrado por los estamentos juveniles de los partidos comunistas y las colectividades de izquierda aliadas a la Unión Soviética.
LA TAREA MILITAR
Con la convicción de la necesidad de asumir un compromiso mayor con la lucha en contra de la dictadura, abandonó sus estudios de ingeniería para integrarse en 1980, como cadete del curso regular de oficiales, a la Academia Interarmas Antonio Maceo de las FAR de Cuba, en la especialidad de Tropas Generales. Por cierto, ese paso contó con la autorización –y la orientación– de la Juventud Socialista de Chile, específicamente del sector que había reconocido como secretario general del PS a Clodomiro Almeyda, luego de la “gran división” con Carlos Altamirano en 1978.
Otros socialistas fueron parte de la “Tarea Militar”, como Roberto Lira Moral y Charlo Reyes, que murieron en El Salvador cumpliendo tareas internacionalistas con el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN).
Carlos integró la XVII Promoción de Cadetes, incorporándose al Segundo Batallón de la Facultad N° 1. En ese proceso de formación militar avanzada, Carlos se hizo amigo de “David Izquierdo” y otro joven comunista, Mario Gómez Ramírez, quien era hijo del gran periodista de izquierda Mario Gómez López. Ninguno pasaba los 18 años. Juntos formaron un grupo inseparable. “Carlos fue un gran amigo y compañero. A diferencia de Mario, que era un ‘jodedor’, como llaman los cubanos a los bromistas, Carlos era más serio. Me llamaba la atención que tenía un importante nivel de formación política. A los tres, por cierto, nos movía una profunda convicción: la disposición de poner la vida al servicio de la tarea de dar una lucha frontal en contra de la dictadura”, recuerda.

Indica que “Carlos era brillante, tenía una enorme inteligencia y aplicación al estudio, por lo que fue el mejor calificado de nuestra promoción, superando incluso a los cubanos. Por eso, cuando nos graduamos en una ceremonia en la Plaza de la Revolución, recibió un grado más yo: me gradué como subteniente y Carlos como teniente. Era todo un logro”. Añade: “Recuerdo que el propio comandante Raúl Castro le colocó la Medalla de Oro con el grado de teniente. No podía disimular su orgullo”. Y “David” apenas puede disimular su emoción cuando rememora ese momento.
Era 1983 y por aquel logro recibió el reconocimiento de la Comisión Política de la Juventud Socialista de Chile y de su Partido.
“Cuando nos despedimos en Cuba, tiempo después, no sabíamos que sería la última vez que nos veríamos”, comenta “David”. Del trío de amigos en la Academia Interarmas Antonio Maceo es el único que permanece con vida.
EL RETORNO A CHILE
Mientras esperaba de ser asignado a una tarea política en Chile por parte de la conducción socialista, trabajó como oficial regular del Ejército Cubano cerca de un año hasta solicitar su baja para integrarse al plan de retorno de cuadros partidarios socialistas al país Viajó desde Cuba a Chile, e ingresó clandestinamente a Chile el 5 de mayo de 1984, en pleno período de las Jornadas de Protesta Nacional que desde un año antes desarrollaban trabajadores, pobladores y estudiantes en contra de la dictadura.
El 27 de marzo de 1984 se había realizado la octava Jornada de Protesta Nacional. Pocos días después del regreso de Carlos vino la novena jornada, el 11 de mayo de 1984.

En su decisión de retorno también influyó deseo de acompañar a su padre, Sergio Gody Frotis, preso político del PS, luego de haber ingresado también clandestinamente a Chile en 1981. Ese mismo año, su madre y hermano intentaron retornar al país en forma legal, pero fueron expulsadas.
Carlos adoptó el nombre político de “Rafael” y se asumió tareas en la reconstrucción del Partido Socialista y el impulso de la movilización popular. Una de sus labores más relevantes era la educación política, en particular sobre la estrategia de ese sector del PS para derrocar la dictadura: la “lucha rupturista de masas con perspectiva insurreccional”. En ese contexto, asumió como subjefe de una Escuela de Educación Política y Trabajo Conspirativo del PS en Quintero, en la calle Baquedano N° 1082, durante la primera quincena de febrero de 1985.
Fue detectada por Carabineros, quienes lo detuvieron junto a otros doce jóvenes socialistas, el 20 de febrero de 1985. Uno de los principales responsables de las torturas infringidas a Carlos fue el teniente de la DICOMCAR Héctor Díaz Anderson, quien unas semanas después estuvo involucrado en el degollamiento de Santiago Nattino, publicista; Manuel Guerrero, dirigente la Agrupación Gremial de Educadores de Chile (AGECH) y José Manuel Parada, profesional de la Vicaría de la Solidaridad.
Díaz Anderson flageló con golpes y descargas eléctricas a Carlos hasta matarlo, luego que el joven se negara a colaborar y entregar información, limitándose asumir la responsabilidad operativa de la escuela. Sin duda, recordó hasta el último momento aquello que señala el Himno del Partido Socialista: “Prometamos jamás desertar”.
Al momento que el imperio del odio le arrancó la vida, Carlos Godoy Echegoyen tenía 24 años de edad.

Santiago, 22 de febrero de 2026.
Crónica Digital.