Tras la renuncia de Francisco Huenchumilla, el concejal de Concepción Óscar Ramírez ha asumido la presidencia subrogante de la Democracia Cristiana con miras a las elecciones internas de abril. El dirigente de 38 años busca liderar un recambio generacional que permita al partido recuperar su identidad de centro y superar la crisis de representatividad que atraviesa la colectividad.
De cara a la administración de José Antonio Kast, Ramírez ha delineado una postura de oposición responsable, rechazando la política de “negar la sal y el agua”. El timonel interino enfatizó que la falange apoyará las iniciativas que beneficien al país, pero se opondrá firmemente a cualquier retroceso en derechos sociales impulsado por el Ejecutivo de derecha.
ALIANZAS Y DOMICILIO POLÍTICO
El líder democratacristiano descartó que el apoyo previo a la candidatura de Jeannette Jara haya significado un giro hacia la izquierda, calificando dicha interpretación como una caricatura. Si bien reconoce la necesidad de una coordinación inteligente dentro de la oposición, Ramírez subrayó las profundas diferencias con el Frente Amplio y el Partido Comunista, proyectando un camino de mayor autonomía.
DESAFÍOS ELECTORALES INTERNOS
Con la inscripción de listas fijada para el próximo 11 de marzo, el escenario interno se mantiene abierto con nombres como Alejandra Krauss y Álvaro Ortiz en el horizonte. Ramírez no descarta competir por la presidencia nacional, proponiendo una síntesis entre la cercanía territorial que otorga su rol municipal y la experiencia política necesaria para conducir la nueva etapa de la DC. (NP-Gemini-La Tercera)