
Por Francisco Bravo Atias
El presidente de Chile, Gabriel Boric, dejará su puesto este miércoles para que tome posesión del cargo el mandatario electo, José Antonio Kast. De este modo, termina el período de cuatro años del presidente más joven de la historia chilena, que prometió cavar «la tumba del neoliberalismo» en el país, pero tuvo que enfrentarse a grandes dificultades para cumplir con su agenda.
Boric fue el primer presidente de la coalición de izquierda Frente Amplio, y su ingreso al Palacio de la Moneda, sede del Gobierno, en marzo de 2022, puso fin a un ciclo de 16 años sucesivos de gobiernos encabezados por los expresidentes Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) y Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022).
La novedad de la figura de Boric —quien había ganado notoriedad como dirigente estudiantil— pareció disiparse rápidamente al enfrentar la principal encrucijada de su gestión: el plebiscito constitucional de septiembre de 2022, que se convirtió en un verdadero parteaguas de su mandato y quizás en su mayor derrota política.
El joven jefe de Estado asumió el cargo en medio de una luna de miel política: era el presidente con mayor caudal de votos en la historia y contaba con niveles de aprobación que rondaban el 50 por ciento en las encuestas; un importante respaldo para llevar adelante grandes y profundas reformas en el país.
Pero pese a haber dejado un firme legado en materia económica y en política internacional, Boric enfrentó una dura oposición y tuvo que lidiar con varios escándalos políticos internos.
La reforma tributaria, la eliminación de las administradoras privadas de los fondos de pensiones, la condonación de las deudas de los estudiantes universitarios y hasta la idea de refundar Carabineros (policía militarizada de Chile) fueron algunas de las promesas del presidente que finalmente no fueron llevadas a cabo.
UN PUNTO DE INFLEXIÓN
Boric perdió gran parte del control de su agenda el 4 de septiembre de 2022, luego de que el proceso de reforma constitucional por el que tanto abogó y al que entregó gran parte su capital político, fuera rechazado en el plebiscito nacional con un 62 por ciento de los votos.
«La derrota en el plebiscito lo cambió todo. Fue un error político y estratégico del Gobierno haber indexado al resultado de la votación su agenda de transformación», dijo a la Agencia Sputnik el politólogo de la Universidad de Chile, Alejandro Olivares.
Según entiende, la gestión de Boric esperaba modificar la Constitución para luego iniciar su proceso de reformas, algo que finalmente resultó contraproducente. Para Olivares, el plebiscito fue un punto de inflexión.
«El Gobierno y el presidente quedaron sin control de su agenda, propuestas y actividades, dejando a sus bases sociales, a sus adherentes y a sus líderes políticos desmoralizados. Fue un gran error generar todo un relato en torno al proceso constitucional que terminó fracasando, pues dejó a su administración mucho tiempo inmovilizada», afirmó.
Desde entonces, el respaldo ciudadano a Boric no volvió a superar el 40 por ciento. Además, sus principales prioridades cambiaron, los sectores más conservadores en el Congreso comenzaron a marcar la pauta política y el presidente fue presionado para enfocarse casi exclusivamente en dos problemáticas: la migración y la seguridad pública.
CASOS CONTROVERSIALES
En junio de 2023 el Gobierno enfrentó su primer caso controversial, cuando la prensa reveló que autoridades del Frente Amplio habían incurrido en desvíos de fondos, reasignado irregularmente un financiamiento que el Estado le entregaba a una de sus organizaciones sin fines de lucro.
El caso, que inicialmente parecía aislado, se transformó luego en una gran causa en la que se vieron involucradas más de 50 fundaciones relacionadas con la izquierda y con otras corrientes políticas. Se estima que el monto defraudado al Estado asciende a casi 100 millones de dólares.
Varias autoridades importantes del Gobierno de Boric fueron procesadas judicialmente por el «caso Fundaciones», y la mano derecha del presidente, el ministro secretario general de la Presidencia, Giorgio Jackson, debió renunciar al cargo por presiones de la oposición, a pesar de no estar involucrado directamente en el caso. También se vieron afectados otros otros políticos cercanos a Boric, como el subsecretario de Desarrollo Regional, Miguel Crispi, y a la directora de Presupuesto, Javiera Martínez.
«Las autoridades de Gobierno involucradas en el tema no renunciaron a tiempo, aumentando la controversia. El caso se gestionó mal, y hasta ahora es un problema no resuelto políticamente», opinó Olivares.
No fue el único escándalo político. En octubre de 2024, medios locales revelaron que el subsecretario del Interior de Boric, Manuel Monsalve, estaba siendo investigado por violación y abuso sexual y que el mandatario, aun conociendo la situación, decidió no destituir al funcionario esperando el correspondiente fallo judicial.
Monsalve, considerado el «sheriff» de Boric en materia de seguridad, fue acusado de violación en un hotel por una de sus asesoras. La investigación, aún en curso, determinó que el jerarca incluso había utilizado su poder para intervenir posteriormente en la escena y borrar sus huellas. Además, el funcionario utilizó fondos fiscales para concretar el ilícito. El exsubsecretario está actualmente bajo arresto domiciliario esperando el resultado del juicio.
El llamado «caso Monsalve» impactó en la identidad política del Gobierno de Boric, que inicialmente se denominó «el primer Gobierno feminista de Chile», al enarbolar las banderas de la equidad de género.
El caso opacó las importantes medidas que el Gobierno aplicó en favor de la equidad de género, como la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, la Ley Karin contra el acoso laboral, la Ley Antonia contra el suicidio femicida, la creación del Sistema Nacional de Cuidados, pensiones monetarias para hijos víctimas de femicidio, entre otras, se vio envuelto en un oscuro caso de abuso e intento de encubrimiento.
Y las controversias continuaron. En diciembre de 2022, el Gobierno emitió un comunicado anunciando un indulto presidencial para doce personas investigadas por diversos delitos cometidos durante las protestas del llamado «estallido social», ocurrido en 2019.
Boric argumentó que los jóvenes fueron víctimas de una persecución y que no eran delincuentes. Sin embargo, luego se conoció que algunos de ellos tenían antecedentes graves. La desprolijidad de la medida provocó la salida del jefe de Gabinete del presidente, Matías Meza-Lopehandía.
En enero de 2025 ocurrió quizás uno de los casos que más afectaron al Gobierno. La prensa reveló entonces que el Gobierno había decidido comprar la casa del icónico expresidente Salvador Allende (1970-1973) por más de un millón de dólares, con el objetivo de convertirla en un museo.
La polémica radicó en que, los que recibirían el pago serían la entonces ministra de Defensa, Maya Fernández, nieta de Allende, y la senadora del Partido Socialista, Isabel Allende, hija del exmandatario.
La venta no solo era polémica, sino inconstitucional, pues la carta magna de Chile prohíbe a los funcionarios hacer negocios con el Estado. El caso llevó a la renuncia de la ministra y la inédita destitución de la senadora Allende, la primera medida de este tipo en la historia del país.
Esta y otras controversias horadaron el apoyo popular al progresismo y allanaron el camino a los sectores conservadores. En diciembre de 2025, Kast se impuso en las elecciones con un rotundo 58 por ciento de los votos y la derecha consiguió la mayoría necesaria para legislar e impulsar proyectos legislativos.
EL LEGADO
«Chile, que fue la cuna del neoliberalismo, será también su tumba», había sentenciado Boric en su discurso inaugural, en 2022. En este sentido, y más allá de los traspiés relacionados con los escándalos políticos, el presidente consiguió aprobar una serie de reformas laborales que también marcaron su mandato.
Durante su período se aprobó la reducción de la jornada laboral. El Gobierno consiguió unir al progresismo y a la derecha en el Congreso para darle el visto bueno a esta iniciativa, que reduce el tiempo de trabajo de 48 horas a la semana a 40, mediante un proceso gradual.
También consiguió gestionar la reforma de pensiones, modificando por primera vez en cuatro décadas el sistema de jubilación chileno, que tuvo su origen en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Actualmente rige en el país un sistema mixto, con aportes del Estado, del empleador y del propio trabajador, lo que favorece un aumento de las prestaciones.
Además, el Gobierno progresista aprobó la expansión del salario mínimo, cumpliendo la promesa de aumentarlo hasta 500 dólares al mes. Este monto ha ido al alza desde el inicio del mandato y actualmente se ubica en 539 dólares.
En lo que atañe a la economía, el joven presidente que asumió en 2022, recibió un país con una inflación histórica del 14 por ciento, un efecto heredado del Gobierno anterior e impulsado por las medidas de emergencia que hubo que tomar durante la pandemia de covid-19.
A su salida del cargo, el mandatario entrega un país con una inflación del 2,8 por ciento, cumpliendo y superando su meta de terminar el período con índice de 3 por ciento.
Por su parte, la tasa de desempleo al asumir, era de 7,8 por ciento y en enero de este año se ubicó en un 8,3. El crecimiento del producto bruto interno, en tanto, promedió un 1,9 por ciento durante los cuatro años de mandato.
EL FRENTE INTERNACIONAL
En materia internacional, el presidente Boric fue enfático en condenar los ataques de Israel en la Franja de Gaza y en utilizar epítetos como «asesinos» y «genocidas» para referirse a la administración del premier israelí, Benjamín Netanyahu; además de plegarse a distintas instancias multilaterales para manifestar su rechazo a la ofensiva en el enclave palestino, incluyendo un apoyo explícito a la demanda presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.
Las posiciones del presidente en relación a la situación de Venezuela también fueron firmes: fue frontalmente crítico del Gobierno de Nicolás Maduro, aunque no celebró la intervención estadounidense que terminó con su secuestro. Boric también condenó el despliegue militar de EEUU en el Caribe.
Más recientemente, el presidente se refirió al ataque que EEUU e Israel llevaron a cabo en Irán y a la posterior respuesta del Gobierno iraní, direccionada a bases militares en Oriente Medio. El mandatario afirmó que ambas arremetidas son condenables y que las autoridades chilenas no deben inclinarse por «ninguna de las dos barbaries».
A menos de dos semanas de dejar el cargo, Boric se vio envuelto en una polémica con la administración del presidente estadounidense Donald Trump, debido a un proyecto chino que pretende conectar a Chile con un cable submarino de fibra óptica.
EEUU se manifestó en contra de la negociación entre el Gobierno de Chile y China en esta materia y castigó a tres funcionarios chilenos, —incluyendo al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz—, quitándoles sus visas de ingreso al país.
El altercado motivó un desencuentro entre Boric y Kast; este último más cercano a la posición estadounidense.
Kast y sus ministros asumirán el próximo 11 de marzo por un período de cuatro años, tras la ceremonia del cambio de mando que se desarrollará en el Congreso Nacional, en Valparaíso (centro).
Santiago de Chile, 10 de marzo 2026
Crónica Digital/Sputnik