
Experto relata los efectos ecológicos que ocurren en estos eventos masivos. Desde la Municipalidad de Santiago indicaron que existe un plan que contempla descompactación de suelos, reposición de césped y una futura reforestación.
Tras reunir a más de 240 mil personas, entre el viernes 13 y el domingo 15 de marzo, el regreso de Lollapalooza Chile al Parque O’Higgins dejó una postal dual: éxito de convocatoria, pero también visibles daños en las áreas verdes del principal pulmón urbano de Santiago. Frente a este escenario, la productora a cargo del evento, en conjunto con la Municipalidad de Santiago, puso en marcha un plan técnico de recuperación y reforestación que busca no solo restaurar el parque, sino también mejorar sus condiciones.
El deterioro del césped, especialmente en las zonas cercanas a los escenarios principales y espacios de alto tránsito, responde a la presión ejercida por miles de asistentes y al despliegue logístico del evento. Así lo explicó Juan José Garcés, jefe de la carrera de Ingeniería Civil en Territorio y Medio Ambiente de la Usach, quien advierte que “un megaconcierto de alta afluencia en un parque urbano genera impactos principalmente físicos sobre el sistema suelo–césped: pisoteo masivo y tránsito de montaje/desmontaje que provocan compactación, pérdida de cobertura vegetal y daño de raíces, además de eventuales derrames puntuales”.
Ante este escenario, el plan de recuperación considera una intervención integral de las zonas afectadas. Bernardita Lorenzini, directora de Fiscalización de la Municipalidad de Santiago, detalló a Diario Usach que las labores incluyen “descompactación mecánica del suelo, aireación y nivelación del terreno, incorporación de material orgánico como compost, siembra y reposición completa de césped, además de una revisión integral del sistema de riego”.
La autoridad agrega que este proceso también contempla pruebas hidráulicas y la reposición de infraestructura dañada, como aspersores o rotores, especialmente en áreas de mayor impacto como la explanada central.
Desde el ámbito técnico, el académico de la Usach, Juan José Garcés, valoró la iniciativa, ya que la considera alineada con buenas prácticas ambientales. “Un plan como el informado por la productora es coherente con las mejores prácticas para recuperar funcionalidad del suelo y restablecer cobertura. Sin embargo, la efectividad dependerá de no reabrir al uso intensivo esas áreas antes de que el suelo recupere estructura y el césped enraíce, y de que exista manejo posterior con riego, fertilización, control de malezas y resiembra puntual”, señaló.
En cuanto a los plazos, desde la municipalidad de Santiago indicaron que la fase inicial de recuperación tomará entre un mes y un mes y medio una vez que la producción abandone completamente el recinto. “Esto nos va a garantizar que vamos a tener un parque recuperado en corto tiempo. Obviamente esto no es milagroso”, sostuvo Bernardita Lorenzini.
Sin embargo, los expertos advierten que la recuperación total puede tardar más. “La recuperación visual puede lograrse relativamente rápido si hay reposición y buen riego, pero la recuperación funcional suele tomar más tiempo”, cerró Juan José Garcés.
Santiago de Chile, 19 de marzo 2026
Crónica Digital