
Por su interés, publicamos el siguiente trabajo, elaborado en el marco de la conmemoración de los 50 años de la Tarea Militar de la izquierda y el pueblo de Chile.
Se ha conmemorado un nuevo aniversario de la fundación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), marca un hito en la historia de la resistencia chilena contra la dictadura cívico–militar de la derecha política y económica chilena. Fue fundado el miércoles 14 de diciembre de 1983, con un apagón de la energía eléctrica que fue provocado por atentados con explosivos a torres de alta tensión y que desde las 22:00 horas de ese día impactó a toda la Región Metropolitana, como también a ciudades como Rancagua, Talca, Valparaíso, Viña del Mar, Copiapó y La Serena.
La frase “¡Aún tenemos Patria, ciudadanos!”, que usó como lema oficial, daba cuenta de su inspiración histórica: el Libertador Manuel Rodríguez Erdoíza, popular guerrillero de la lucha por la Independencia de Chile. El Frente nació con el propósito inquebrantable de derrocar el régimen, encarnando la convicción de que, por su naturaleza, no sería doblegado solo por medios pacíficos o por la movilización social. Su aparición inyectó una nueva dimensión a la lucha antidictatorial.

El FPMR fue uno de los resultados de más largo aliento de la “Tarea Miliar” que la izquierda había comenzado a desarrollar en abril de 1975, que este año conmemoró sus 50 años. Se expresó en la incorporación de cuadros de las Juventudes Comunistas de Chile, así como de otras expresiones de la izquierda, a las academias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, para su formación como oficiales militares con preparación regular.
Su primera experiencia en combate fue cuando se trasladaron a Nicaragua en 1979, en una misión internacionalista destinada a proporcionar apoyo a la “Ofensiva Final” del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que efectivamente culminó con la victoria y con el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza.
En mayo de 1983, regresaron clandestinamente a Chile los primeros cinco oficiales, con la misión de poner en pie el FPMR. Entre ellos estaba Raúl Pellegrin, que asumirá como jefe de la organización, siendo conocido internamente como “Rodrigo” y hacia el exterior como el “comandante José Miguel”, en alusión al Libertador José Miguel Carrera, estrecho amigo de Manuel Rodríguez.
Una frase suya resumió la inspiración que movía a los rodriguistas: “Pondremos la dignidad de Chile tan alta como la Cordillera de los Andes”.

En esos días, la dictadura comenzaba a tambalearse tras la Primera Jornadas de Protesta Nacional, el miércoles 11 de ese mes, convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre, y que luego se sucederían cada mes, sin que casi ningún rincón del país quedara sin registrarse alguna forma de rebelión: cacerolazos, barricadas y marchas en los territorios, frente a una represión cada vez más criminal contra la población.
Una de las primeras misiones de ese equipo inicial de conducción del Frente formado en la “Tarea Militar” fue posibilitar su articulación con los cuadros del Partido Comunista que, en el interior del país, ya habían realizado las primeras acciones de sabotaje, en lo que será conocido como “Frente Cero”. Con el tiempo, fueron reingresando a territorio nacional otros oficiales formados en la Isla.
El FPMR fue presentada como “brazo armado del pueblo”. En rigor, era la “fuerza militar propia” del Partido Comunista, que se complementaría con el “Trabajo Militar de Masas”, o “Mensaje”, al calor del cual se desarrollaron las milicias rodriguistas y se formaron nuevos combatientes para el Frente.

Todo ello en el marco de la Política de Rebelión Popular de Masas, que adoptó el PC tras un profundo debate interno y que fue anunciada en septiembre de 1980, que planteaba que la caída de la tiranía sería resultado de la combinación de “todas las formas de lucha”.
En el “Primer Manifiesto Rodriguista al Pueblo de Chile” se señalaba que el FPMR nació “para ser el brazo armado de todo el pueblo en su lucha contra la tiranía. Nos inspiramos en el ejemplo heroico del guerrillero del pueblo, de Manuel Rodríguez, el que no conoció el miedo, y con coraje y valentía supo organizar y encabezar la lucha en la gesta emancipadora de la Independencia. Manuel Rodríguez jamás permitió en él la vacilación y el desánimo, y cuando después de una derrota cundía en el pueblo la desesperanza y la cobardía se hacía presa de algunos ‘líderes’ que se preparaban para huir hacia Mendoza, supo revertir la situación”.
Agregaba: “Amamos la paz y queremos terminar con la violencia terrorista del régimen. Después de una década de ver y sufrir en carne propia los atropellos y las violencias del régimen, hace un año decidimos organizarnos y comenzar a actuar, convencidos de que es la única forma de terminar con el origen de la violencia misma: la dictadura”.
Luego de su lanzamiento, se conoció su himno, obra del recordado trovador popular Patricio Manns, y en cuyos arreglos musicales participó el famoso compositor y director de orquesta italiano Ennio Morricone, famoso por sus creaciones para producciones como la película “La Misión”, sobre el compromiso de los cristianos con la resistencia indígena en tiempos de la conquista. También participaron músicos de los Inti Illimani. Sus primeros versos señalaban: “Como la sombra de la memoria viva, vuelve al combate frontal Manuel Rodríguez; alto y duro como un rayo interminable, en contra del mismo tirano inmemorial”.
Por un período, el emblemático Patricio Manns fue el vocero público del FPMR en el exterior de Chile.
Poco tiempo después de la irrupción del Frente, comenzó a circular en la clandestinidad su órgano oficial de comunicación, denominado «El Rodriguista», que circuló en forma ininterumpida hasta el final de la dictadura.

El Frente se hizo conocido por acciones de enorme impacto que buscaban desestabilizar el régimen y generar conciencia sobre la necesidad de ensanchar la rebeldía. Una de ellas fue el atentado en contra de Augusto Pinochet en septiembre de 1986: la “Operación Siglo XX”. La operación estuvo al mando de José Joaquín Valenzuela Levi, el comandante Ernesto, y Cecilia Magni, la comandante Tamara, quienes se dividieron en dos funciones: Valenzuela en el área de combate y Tamara en la logística, abastecimiento y planificación.
Valenzuela, uno de los oficiales formados en Bulgaria también al calor de la “Tarea Militar”, fue asesinado por la Central Nacional de Informaciones (CNI) en junio de 1987, junto a otros once rodriguistas, en la llamada “Operación Albania”. Magni, un cuadro procedente de la Juventud Comunista, fue asesinada junto a Raúl Pellegrin, el 28 de octubre de 1988, luego de una acción de copamiento del poblado de Los Queñes.

El atentado a Pinochet fue una acción que, aunque fallida, remeció los cimientos del poder, demostró la voluntad de combate de los rodriguistas y empujó a Estados Unidos a promover una salida negociada a la dictadura, lo que cristalizó en 1988 con el plebiscito del triunfo del NO a la perpetuación del tirano y la celebración al año siguiente de elecciones presidenciales y parlamentarias.
Con el paso del tiempo, el Frente trascendió las fronteras del Partido Comunista, y se incorporaron a sus filas personas procedentes del Partido Socialista, la Izquierda Cristiana y el MIR, e incluso sin una militancia partidaria previa.
Tras las décadas, la figura del FPMR ha sido crecientemente revalorada por la población de ideas progresistas, incluyendo sobre todo las nuevas generaciones, que lo conciben como la expresión de una resistencia y sacrificio heroicos de chilenas y chilenos que se levantaron en las condiciones más adversas en contra de una represión brutal y el terrorismo de Estado. Su imagen ha sido apropiada, en efecto, como “brazo armado del pueblo” en esa época.
De ello da cuenta su protagonismo en “Los 80”, una de las series más vistas de la historia reciente de la televisión chilena”, y en “Vencer o Morir”, única producción nominada este año a los Emmy Internacional.
Ha querido la historia que el mismo día del 42 aniversario del FPMR, la ultraderecha llegue por primera vez al Gobierno, en alianza con la derecha tradicional, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. En ese contexto, es menester preservar la memoria de quienes dejaron una huella indeleble en el camino hacia la libertad de Chile. Así que, hoy como ayer: “¡Aún tenemos Patria, ciudadanos!”.
Santiago, 15 de diciembre de 2025.
Crónica Digital.