Los incendios forestales en las regiones de Biobío, Ñuble y La Araucanía han dejado un saldo devastador: 21 fallecidos, más de 20 mil damnificados y 878 viviendas destruidas. Localidades como Lirquén han perdido hasta el 80% de su estructura, mientras que la superficie afectada desde enero ya roza las 50.000 hectáreas. Ante esta magnitud, el foco político y económico se ha desplazado hacia cómo financiar una reconstrucción que deberá ejecutarse en paralelo a la de Viña del Mar (2024), en un contexto de extrema estrechez fiscal.
EL DILEMA DEL PRESUPUESTO Y LA ADVERTENCIA DE CONTRALORÍA
La discusión se encendió en el Congreso tras las declaraciones de la contralora Dorothy Pérez, quien advirtió que los fondos de emergencia no son exclusivos para desastres, sino que se cruzan con otras prioridades como el reajuste al sector público. Esta «competencia» por los recursos pone en riesgo la sostenibilidad de las cuentas públicas, especialmente cuando el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) proyecta que el déficit estructural podría superar el 2,2% del PIB.
MECANISMOS DE FINANCIAMIENTO EN EVALUACIÓN
Expertos y académicos coinciden en que la solución no vendrá de una sola fuente, sino de una combinación de herramientas financieras que el próximo gobierno de José Antonio Kast deberá administrar:
- Reasignaciones Presupuestarias: Mover fondos de programas no prioritarios hacia la emergencia para evitar aumentar el gasto público total.
- Fondo Nacional de Reconstrucción: Activación de incentivos tributarios para canalizar donaciones de privados y empresas.
- Uso de Fondos Soberanos y Deuda: Aunque los ahorros están en niveles bajos, existe un margen marginal para recurrir a ellos o a la emisión de deuda.
- Cláusulas de Emergencia: Aplicar la Ley de Responsabilidad Fiscal para obtener ingresos adicionales o legislar impuestos transitorios, similar a lo realizado tras el terremoto de 2010.
PRIORIZACIÓN DEL GASTO: EL RETO DEL PRÓXIMO GOBIERNO
Desde el mundo académico y parlamentario se insiste en que la reconstrucción requerirá una gestión de «primer nivel». Mientras diputados de Renovación Nacional enfatizan que la administración de Kast deberá hacerse cargo de las deudas de reconstrucción pendientes (como Viña del Mar), desde la DC y el PC sugieren postergar la extinción de fondos transitorios o crear nuevos ingresos tributarios temporales. La clave, según los analistas, estará en la capacidad de priorizar el gasto estatal y aplicar medidas de alivio, como la postergación de contribuciones, para las familias que perdieron todo en el sur.
