La disputa por la conducción de la Cámara de Diputadas y Diputados sufrió un vuelco estratégico luego de que el Partido de la Gente (PDG) se restara de la mesa de conversaciones con Chile Vamos y el Partido Republicano. La ruptura se originó tras el desacuerdo en la rotación anual de la presidencia de la corporación, dejando a los 14 parlamentarios electos del PDG como la fuerza bisagra que definirá la mayoría necesaria para el próximo periodo legislativo.
Desde la UDI, el jefe de bancada Henry Leal anunció la suspensión temporal de las tratativas, acusando al PDG de una «falta de coherencia y seriedad política». Según el legislador gremialista, el partido ha intentado negociar de manera simultánea con distintos sectores, priorizando cuotas de poder y cargos en comisiones por sobre un proyecto político sólido. Ante este escenario, la colectividad informó que retomará los diálogos recién a mediados de febrero, buscando una conducción que califiquen como responsable.
En una línea similar, el jefe de bancada de Renovación Nacional, Frank Sauerbaum, tildó de «poco auspicioso» el inicio de las conversaciones, señalando que las demandas del PDG escapan a lo razonable. Por su parte, el representante de los Republicanos, Juan Irarrázaval, mantuvo una postura más conciliadora al afirmar que las puertas siguen abiertas para un acuerdo amplio. Irarrázaval enfatizó que la mayoría no solo es necesaria para la estabilidad administrativa, sino para viabilizar las reformas estructurales que planea la futura administración.
El nuevo tablero político deja al bloque del futuro oficialismo (Kast) a 13 sufragios de la mayoría, mientras que la actual coalición de gobierno se encuentra a solo dos votos de asegurar el control de la mesa. La incertidumbre sobre el respaldo de la bancada libertaria y del PDG mantiene en suspenso la gobernabilidad interna del Congreso, obligando a los jefes de bancada de derecha a redefinir su hoja de ruta antes de la instalación del nuevo Parlamento en marzo. (NP-Gemini-Emol)
