A menos de un mes del cambio de mando, la Oficina del Presidente Electo (OPE) enfrenta una definición estratégica clave: quiénes se sentarán a la mesa del comité político ampliado. Aunque el diseño original del gobierno de José Antonio Kast buscaba una coordinación fluida con todas las fuerzas que lo apoyaron, el fantasma de la disolución legal de cuatro colectividades aliadas ha puesto en duda la integración total de la instancia.
Hasta ahora, la única certeza es el núcleo duro del gabinete político que operará en La Moneda a partir del 11 de marzo:
- Claudio Alvarado (Interior): Encargado de la seguridad y el orden público.
- José García Ruminot (Segpres): Responsable del nexo legislativo con el Congreso.
- Mara Sedini (Segegob): A cargo de la vocería y el relato gubernamental.
EL NUDO DE LAS “SIETE ISLAS”
El principal obstáculo para Kast es cómo integrar a un bloque de siete partidos sin que la instancia se vuelva inoperante o políticamente costosa. La preocupación en la OPE radica en que cuatro de estas colectividades (Evópoli, Demócratas, Partido Social Cristiano y Amarillos) no alcanzaron el umbral legal del 5% de los votos ni eligieron el mínimo de cuatro parlamentarios, lo que las deja en una posición de extrema fragilidad institucional.
El mapa de poder en disputa:
| Partido | Situación Legal | Presencia en el Gabinete / Posible |
| Republicanos | Consolidado | Núcleo del diseño de gobierno. |
| UDI | Consolidado | Ministerio del Interior. |
| RN | Consolidado | Segpres. |
| Evópoli | Riesgo de disolución | Ministerio de Cultura. |
| Demócratas | Riesgo de disolución | Ministerio de Energía. |
| P. Social Cristiano | Riesgo de disolución | Ministerio de la Mujer. |
| Amarillos | Riesgo de disolución | Posible Subsecretaría de Seguridad (Andrés Jouannet). |
¿COALICIÓN DE ESTADO O ALIANZA ESTRATÉGICA?
Mientras los partidos en riesgo de disolución presionan silenciosamente por integrar el comité para asegurar una relación fluida con el Ejecutivo, el equipo de Kast ha optado por un modelo de dos velocidades. Durante este periodo de transición, las reuniones de alto nivel se han restringido únicamente a los “tres grandes”: Republicanos, la UDI y RN.
El resto de las fuerzas ha sido derivado a reuniones bilaterales con asesores o directamente con Alvarado, lo que ha generado inquietud en sectores como el de Demócratas y Evópoli. Quienes defienden una integración total argumentan que, ante un gabinete mayoritariamente independiente, el comité político es la única herramienta para mantener el orden de las huestes parlamentarias. Sin embargo, para los asesores más cercanos a Kast, el riesgo es “inflar” el peso de partidos que podrían dejar de existir legalmente en el corto plazo, complicando la gobernabilidad futura. (NP-Gemini-La Tercera)
