su «progreso» no puede costarnos la vida – Crónica Digital

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su «progreso» no puede costarnos la vida – Crónica Digital

Mientras Chile entero intenta ponerse de pie en medio de desafíos gigantes, el Presidente José Antonio Kast ha decidido usar la motosierra. No contra el gasto político ni la burocracia inútil. La ha usado contra 43 decretos de protección medioambiental, en un gesto que revela con crudeza cuál es el verdadero rostro del proyecto republicano: un progreso que avanza, sí, pero que avanza sobre nuestros cuerpos, nuestros territorios y nuestra biodiversidad.

No vengo a hacer un alegato “ambientalista” de trinchera. Vengo a levantar una voz de alerta desde la experiencia de gobernar el día a día, como concejal de Macul, y desde una mirada de largo plazo que exige mi rol como Consejero Regional Metropolitano de la Federación Regionalista Verde Social (FREVS). Porque lo que está en juego NO ES UN CAPRICHO VERDE, SINO LOS ACUERDOS MÍNIMOS QUE SOSTIENEN LA VIDA.

Un total de 247 organizaciones científicas y ciudadanas han firmado un rechazo transversal. Figuras como Evelyn Matthei, desde la centroderecha, han dicho que «el progreso no puede ser a costa de nuestro patrimonio natural». Incluso Bloomberg, la agencia financiera más poderosa del mundo, ha advertido que esta medida amenaza con dañar la reputación ecológica de Chile. Cuando el mundo entero mira con urgencia la crisis climática, nosotros decidimos retroceder 50 años.

HABLEMOS CLARO: EL CALENTAMIENTO GLOBAL TIENE UN CÓDIGO POSTAL Y UN ROSTRO. EL COSTO LO PAGAN SIEMPRE LOS MÁS POBRES.

Cuando llegan las OLAS DE CALOR EXTREMO, no golpean parejo. Golpean con más fuerza la puerta de nuestros vecinos y vecinas de Macul que viven con enfermedades de base, que no tienen aire acondicionado, que dependen de un ventilador que, a veces, ni siquiera pueden prender por miedo a la cuenta de la luz. Para ellos, UN DÍA DE 35 GRADOS PUEDE SER EL ÚLTIMO.

Y cuando llega el frío, el drama se repite. Los valores de la energía para calefaccionar se disparan POR LAS NUBES, y entonces familias enteras toman decisiones que nadie debería tomar: “¿Me abrigo o me alimento?”. He visto vecinos que prefieren dormir CON UN EXCESO DE FRAZADAS, apilando ropa, aguantando el frío, porque prender la estufa o la calefacción es elegir entre calentarse esta noche o llegar a fin de mes.

Las heladas que destruyen cultivos en el sur no son un paisaje para nosotros. SON LAS QUE PONEN LOS PRECIOS DE LAS FRUTAS Y HORTALIZAS POR LAS NUBES en la feria de Macul. Son las que hacen que una familia tenga que elegir entre comprar tomates o comprar pan.

Esto no es indiferente para nuestro día a día. ESTO NO ES UN DEBATE DE ECOLÓGOS. ES UN DEBATE DE SUPERFICIENCIA.

Porque el modelo de crecimiento que defiende la extrema derecha, ese que justifica el retroceso ambiental en nombre del “progreso”, TIENE UN COSTO QUE NO GOLPEA LA PUERTA DE LOS GRANDES EMPRESARIOS. Golpea la puerta de los VECINOS MÁS POBRES Y DE LA CLASE MEDIA DE MI QUERIDO MACUL. Son ellos los que terminan pagando, con su salud, con su bolsillo y con su calidad de vida, las decisiones que se toman en escritorios alejados de la realidad.

¿Y saben qué es lo más grave? Que no hablamos solo de temperatura y cuentas. Hablamos de poner en riesgo a NUESTRO PINGÜINO DE HUMBOLDT, que cría en pareja y cuida sus polluelos en las costas que hoy quedan desprotegidas. Hablamos de NUESTRA RANITA DE DARWIN, ese «superpapá» que incuba a sus crías en la boca, un prodigio de la naturaleza que podría desaparecer para siempre. Hablamos de CONVERTIR EN ZONAS DE SACRIFICIO nuestras cuencas y ríos, para que el gran capital se lleve las ganancias y las comunidades se queden con el desastre.

El gobierno intenta justificarse con anécdotas: “Es que TRES ARAUCARIAS no pueden parar un camino internacional”. Permítanme decirles algo: SI NUESTRA INGENIERÍA Y NUESTRA POLÍTICA SON TAN POBRES QUE NO PUEDEN TRAZAR UN CAMINO QUE RESPETE TRES ARAUCARIAS, entonces el problema no son los árboles, SINO UN MODELO DE DESARROLLO QUE HA PERDIDO SU BRÚJULA.

Valoro que este debate haya cruzado las fronteras partidarias. Que sectores cercanos al actual gobierno reconozcan que, después de 35 años de democracia, hemos construido CIERTOS CONSENSOS QUE DEBEMOS CUIDAR. El principal de ellos: LA VIDA ESTÁ PRIMERO. Siempre.

No estamos en contra del crecimiento. Pero EL CRECIMIENTO SIN CONCIENCIA SE LLAMA SAQUEO. Necesitamos equilibrar la balanza, pensar en una economía a escala humana, donde las comunidades convivan en armonía con sus ecosistemas. Donde el progreso se mida en aire limpio, en agua limpia, en niños que puedan conocer la ranita de Darwin en vivo, no solo en libros de historia. Donde ninguna familia tenga que elegir entre abrigarse o comer.

Retirar 43 decretos NO ES EFICIENCIA. ES MIOPÍA POLÍTICA. ES UNA CRUELDAD DE CLASE DISFRAZADA DE MODERNIZACIÓN. Es apostar por un modelo del siglo XX en un mundo que ya vive la emergencia climática del siglo XXI.

Como representante de los vecinos de Macul y desde mi responsabilidad regional, lo digo claro: NO A CUALQUIER PROGRESO. Queremos uno que nos incluya, que nos cuide y QUE NO DEJE A NADIE ATRÁS. Ni a nuestros niños, ni a nuestras comunidades, ni a nuestras especies, ni a los abuelos con enfermedades de base que sufren cada ola de calor.

El futuro NO se construye con una motosierra. SE CONSTRUYE CON DIÁLOGO, CON CIENCIA Y CON PROFUNDO RESPETO POR LA VIDA.

Por Jaime López Larraín. El autor es concejal de Macul y consejero regional de la Federación Regionalista Verde Social (FREVS).

Santiago, 19 de marzo de 2026.

Crónica Digital.

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