
La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaria General de Naciones Unidas ha logrado un nuevo impulso luego que los postulantes se redujeran a solamente a tres con viabilidad, luego del debilitamiento del expresidente de Senegal, Macky Sall, y la diplomática argentina Virginia Gamba, que fue presentada por el Gobierno de Maldivas.
El panorama comienza a despejarse rumbo a Nueva York, en una definición que podría marcar un nuevo liderazgo en Naciones Unidas, donde hoy el cargo es ocupado por António Guterres.
En tanto, una nueva encuesta realizada en Chile muestra que la mayoría de las personas rechaza la decisión del Gobierno de José Antonio Kast de quitarle el apoyo a Bacheley y, al mismo tiempo, respalda su postulación.
LAS CAIDAS
La Comisión de la Unión Africana resolvió no respaldar la candidatura de Macky Sall para el cargo. El Primer Ministro de Senegal, Ousmane Sonko, señaló este viernes que “el gobierno de Senegal no ha respaldado en ningún momento esta candidatura ni ha estado involucrado en la iniciativa del gobierno de Burundi” de presentarla.
La entidad panafricana informó que “veinte (20) Estados miembros rompieron el silencio respecto a la adopción del proyecto de decisión. En consecuencia, el proyecto de decisión relativo a la candidatura de S.E. Macky Sall, ex Presidente de la República de Senegal, al puesto de Secretario General de la ONU, no fue adoptado”.
La presidencia rotativa de la Unión Africana, la que está en manos de Burundi hasta febrero de 2027, había propuesto a Macky Sall como sucesor del portugués António Guterres. Con la decisión, Macky Sall quedó sin respaldo alguno, en particular de su región.
El jueves, solo 12 días después de su inscripción, Maldivas decidió retirar la candidatura de la diplomática argentina Virginia Gamba. El país asiático había presentado el 14 de marzo la postulación de Gamba, quien actualmente se desempeña como representante especial de Naciones Unidas para la Infancia en los Conflictos Armados.
EL ESCENARIO
Los postulantes que se mantienen en carrera son tres, incluyendo a la propia expresidenta Michelle Bachelet, que cuenta con el activo respaldo de Brasil y México, los tres países más poblados e influyentes de América Latina, a pesar de que el Gobierno de José Antonio Kast le quitó el apoyo de Chile, en una decisión sin precedentes en la historia diplomática del país.
En noviembre, el régimen de Javier Milei presentó la candidatura del actual director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, un diplomático de carrera que mantuvo cordiales relaciones con el Gobierno de la Presidenta Cristina Fernández, que lo propuso como candidato a director general de la entidad internacional, con el apoyo de los demás países de América Latina y El Caribe, postulación que luego fue retirada por el gobierno derechista de Mauricio Macri.
La nómina se completa con Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica y secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) desde el 13 de septiembre de 2021. Su postulación fue presentada por su país. Ha integrado el Partido Liberación Nacional, colectividad con raíces en la socialdemocracia y que ha devenido al neoliberalismo.
El ESCENARIO EN CHILE
Según informó el diario “La Tercera”, una nueva entrega del sondeo “Termómetro Político”, realizada por Descifra (una alianza de Copesa y Artool) mostró que una mayoría de un 52% está en desacuerdo con la determinación de Kast de quitarle su apoyo a la expresidenta, versus un 48 por ciento que la respalda. Del mismo modo, un 51% expresó su respaldo a la candidatura de Bachelet, contra un 44 por ciento que no la apoya.
Se consultó a los encuestados: “¿Usted considera que la decisión del gobierno de retirar el apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaria General de la ONU, afecta en forma negativa la imagen internacional del país?”. Un contundente 53 por ciento respondió en forma afirmativa, versus un 44% que señaló que no.
La decisión de Kast puede llegar a tener costos políticos importantes. Así lo parece confirmar una “minuta (de) vocería” que fue diseñada por la Secretaría de Comunicación (Secom) del Gobierno.
En el documento orientan desestimar que el Gobierno abandonó a Bachelet por razones ideológicas, y argumentar que “la decisión es estrictamente diplomática y basada en viabilidad (sic)”. Una de las preguntas para los que propone una respuesta es la siguiente: “¿Qué pasa si Bachelet logra el apoyo de Brasil, México y otros países y gana? ¿Quedará Chile en ridículo? (sic)”. Se sugiere afirmar que “la política exterior se toma con base en los mejores análisis disponibles en el momento de decidir. Si la ex Presidenta logra construir los apoyos necesarios, Chile tendrá una relación institucional respetuosa con quien ocupe ese cargo”…
Santiago, 28 de marzo de 2026.
Crónica Digital.