
Han transcurrido 37 años desde que el cuerpo de Raúl Alejandro Pellegrin Friedmann fue encontrado sin vida flotando en las aguas del río Tinguiririca. Era el 31 de octubre de 1988, y unos pocos días antes había participado en el copamiento armado del poblado rural de Los Queñes, en la Región del Maule.
Era conocido como el “comandante José Miguel” o “Rodrigo”, y había sido el principal jefe del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) desde su creación formal el 14 de diciembre de 1983. Al momento de perpetrado su asesinato lideraba el sector del Frente que se había escindido del Partido Comunista, para operar en forma autónoma.
También fue parte del primer grupo de chilenos que se incorporó a la “Tarea Militar” del PC y la izquierda, recibiendo formación avanzada como oficial en las academias militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba. Este año se han conmemorado 50 años del punto de partida de ese proceso.
LOS PRIMEROS AÑOS
Rodrigo fue hijo del matrimonio de Raúl Pellegrin Arias y Judith “Tita” Friedmann Volosky, en el barrio de Independencia en Santiago. Realizó sus estudios básicos en el Colegio La Girouette y los secundarios en la Alianza Francesa, donde tempranamente se destacó como líder de grupo y por sus condiciones de nadador.
En 1972 participó de trabajos voluntarios convocados en apoyo al Gobierno del Presidente Salvador Allende y en uno de ellos ingresó a las Juventudes Comunistas. El Golpe de Estado lo sorprendió en una gira de estudios en Isla de Pascua, al regreso de la cual debió ingresar junto a su familia a la embajada de la República Democrática Alemana (RDA), el sector del país germano que se alineó con la Unión Soviética. Partieron al exilio a ese lugar de Europa.
Más adelante, su familia se radicó en Fráncfort del Meno donde, a los 15 años de edad, Raúl comenzó a participar de las actividades de la comunidad de chilenos en el exilio: organizó el conjunto folclórico “Víctor Jara” y fundó en esa ciudad la estructura regional en el destierro de las Juventudes Comunistas de Chile. Luego estudió Ingeniería, inicialmente en Alemania, terminando luego un ciclo académico en una universidad francesa, para finalmente titularse por correspondencia.
Sus padres eran arquitectos y en los 60 fueron parte de los chilenos que viajaron a Cuba, para colaborar desde sus competencias profesionales con la emergente Revolución.
A inicios de 1976 su familia se trasladó a la Isla, donde Raúl se inscribió en la carrera de Medicina. La familia se instaló en una casa en las inmediaciones del Parque Central en La Habana Vieja, cerca del Capitolio, el Parque de la Fraternidad, el Paseo del Prado y el Bar El Floridita, lugar famoso por haber sido frecuentado por Ernest Hemingway.
Un par de meses después, Raúl optó por dejar sus estudios para asumir la carrera militar, incorporándose, con 17 años, a la Escuela Interarmas de Cadetes Antonio Maceo, en la que estudia durante tres años la carrera de Infantería Terrestre.
En el momento de dar ese paso ya había un contingente de chilenos que unos meses antes ya había iniciado este camino. Así, Raúl pasó a integrar la primera promoción de la “Tarea Militar”, como el PC llamó a ese proyecto. En esos momentos, la colectividad ignoraba cual sería el rol de ese centenar de jóvenes comunistas. Se hablaba que, quizás, serían oficiales de unas nuevas “fuerzas armadas democráticas” en el Chile postdictadura que emergería a raíz de un “Frente Antifascista”, junto con la movilización social y la presión internacional.

De la academia militar, Pellegrin egresó a finales de 1978 y se gradúa como oficial de Tropas Generales con mención en Trabajo Político en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, con el grado de subteniente de Infantería. Era parte de la primera promoción de 14 cadetes de Chile formados al calor de la “Tarea Militar”.
“Roberto Lagos”, nombre político del jefe del sector del FPMR que se mantuvo junto al PC al momento de la ruptura de 1987, tiene recuerdos nítidos de Raúl. “Era un hombre sencillo y cercano. Además, era integro, disciplinado, buen alumno en la Escuela de Cadetes, en la que siempre logró buenas calificaciones. Lo conocíamos como ‘Pele’, por su apellido, pues en esa primera promoción no usamos nombres políticos y todos conocíamos nuestras reales identidades. Éramos todos jóvenes, algunos casi adolescentes, y no era infrecuente que nos colocaremos apodos en forma amistosa”, señala.
“Era bajo, con pecas, de ojos claros; diríamos que tenía aspecto de joven burgués”, comenta. Y sonríe, con ojos de tristeza.
EL INTERNACIONALISMO
Luego del egreso, cumplieron funciones en el Ejército cubano, como mandos de pelotón de tropas regulares. “En ese período nos continuamos viendo con frecuencia, pues estábamos asignados a cuarteles contiguos en La Habana. En esos días sentíamos la necesidad de hacer alguna contribución a la lucha de los pueblos con el conocimiento que habíamos adquirido, más allá de la labor que se nos había asignado”, comenta “Roberto Lagos”.
Rememora que en ese período “el Pele fue destinado a desempeñarse como profesor de una actualización de oficiales cubanos de reserva que serían enviados a Angola, en la misión internacionalista que a la larga contribuyó al fin del apartheid en Sudáfrica”.
En 1979, Raúl y el mismo grupo de ahora oficiales chilenos acogieron una propuesta que les formuló Fidel Castro para reforzar con artillería las fuerzas beligerantes del Frente Sandinista de Liberación (FSLN) de Nicaragua, que entonces preparaba la “ofensiva final” para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.
Previo a su partida, el propio Fidel Castro se encargó de requerir, para el caso de aquellos que eran militantes del Partido Comunista de Chile, la autorización del secretario general, Luis Corvalán, para participar en la operación.
Con cooperación activa y consciente de los gobiernos socialdemócratas de Panamá y Costa Rica, que los acogieron en sus territorios, ingresaron por vía terrestre a Nicaragua. Ya en el país centroamericano, Raúl y sus compañeros de la “Tarea Militar” del PC se incorporaron a una columna guerrillera en el Frente Sur Benjamín Celedón.

La nueva identidad de Raúl fue “Benjamín Iglesias”. En las tierras nicaragüenses, lideró con éxito dos importantes combates casi al finalizar la guerra, cuando los somocistas intentaron romper las primeras líneas del FSLN. Benjamín actuó seguro y con serenidad.
Los comunistas chilenos se encontraron en Nicaragua, en similares afanes, con compatriotas de los otros partidos de la izquierda chilena, en particular miristas y socialistas. Estos últimos también habían recibido formación como oficiales militares en las FAR de Cuba. Entre ellos, había algunos que formaron parte del Dispositivo de Seguridad Presidencial de Salvador Allende, más conocido como GAP.
Luego del triunfo de la Revolución Sandinista, ya en Managua, a finales de julio de 1979 fue convocado a permanecer en Nicaragua para asesorar a la Comandante Dora María Téllez, Jefa de Frente Occidental del FSLN y que debía convertirse en la Región militar de León del Ejército Popular Sandinista (EPS). Fue llamado a esta tarea por sus sólidos conocimientos militares de mando táctico, así como formación política.
Así, mientras el grueso de sus compañeros chilenos regresaba a Cuba, donde se les ascendió de grado militar por su exitoso desempeño operativo durante la misión nicaragüense, Raúl permaneció en el país de Augusto César Sandino y Rubén Darío.
En 1980 se casó con Panchita, una guerrillera nicaragüense, vínculo del que nació Carla, su única hija.
“Roberto Lagos” comenta que no es sorprendente que fuera asignado a responsabilidades importantes “en Nicaragua y luego en Chile, porque indudablemente era un compañero de evidentes capacidades, con buena formación militar y también en el campo político, que se entregaba con honestidad a lo que entendíamos entonces era la causa revolucionaria”.
Ese mismo año ocurrió un acontecimiento que daría un giro a su vida. El Partido Comunista anunció que adoptaba la “Política de Rebelión Popular”, que implicaba el uso de “todas las formas de lucha” contra la dictadura, incluyendo la “violencia aguda”.
EN EL INTERIOR DE CHILE
Poco tiempo después, la conducción del PC incorporó a Raúl en una propuesta de cinco oficiales formados en la “Tarea Militar”, los que por su capacidad política y militar, debieran poner en marcha al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), que sería la denominación pública que se otorgaría a la “fuerza militar propia” de la colectividad, dependiente de su “Comisión Militar”. Ello implicaba regresar a Chile para la lucha clandestina. En particular, Raúl fue designado jefe de ese primer grupo que retornaría para incorporarse a lo que se denominaría “el brazo armado del pueblo”.
A mediados de 1982, Raúl regresó a La Habana desde Nicaragua, para recibir por seis meses un entrenamiento especial para el escenario que tendrían que enfrentar al interior del país.

En mayo del año siguiente Raúl Pellegrin arribó al aeropuerto de Pudahuel en Santiago con un pasaporte falso. Ese mismo mes parecía que se creaban las condiciones para enfrentar a la dictadura, pues aconteció la primera Jornada de Protesta Nacional, en que la rebeldía de millones se extendió por todo Chile.
Un relato publicado por la Fundación Raúl Pellegrin cuenta: “Con aplomo, cruzó las casetas de inmigración y no mucho tiempo después se alojaba como turista en un hotel del centro de la capital. Debía esperar el vínculo con el equipo de recepción que lo enlazaría con el partido. En el primer encuentro clandestino en Chile con el jefe de la Comisión Militar, después de las generalidades iniciales, Raúl se percató que le estaban entregando la responsabilidad de hacerse cargo de una incipiente organización recién creada, la fuerza militar del partido”, sobre la base de una unidad especial del PC que ya realizaba acciones de sabotaje menor denominada “Frente Cero”, cuya existencia aún se conocía.
Agrega: “Durante los cinco años siguientes, Raúl se convirtió en el jefe del FPMR en la clandestinidad. Sus responsabilidades fueron desde la elaboración política, la dirección de operaciones y el aseguramiento de los medios a la educación permanente político–militar de jefes y combatientes. Conferencias de prensa y muchas otras actividades marcaron su accionar en el Frente”.
Hacia la opinión pública comenzó a ser conocido públicamente como “comandante José Miguel”, nombre político que asumió en un guiño al carácter “patriótico” de la organización, que recibía la denominación de uno de los libertadores, Manuel Rodríguez. José Miguel era una alusión a José Miguel Carrera, quien también formó parte del sector más radical del bando independentista y fue estrecho aliado del guerrillero. En el interior del FPMR, fue conocido como “Rodrigo”.
El FPMR inició públicamente sus acciones con un apagón realizado el 14 de diciembre de 1983 a las 22:30 horas. 50 combatientes divididos en seis destacamentos volaron 14 torres de alta tensión entre Valparaíso y O’Higgins. A la hora programada, las luces empezaron a titilar y, de pronto, todo el centro del país quedó a oscuras. En los siguientes meses y años continuaron regresando clandestinamente a Chile oficiales formados en la “Tarea Militar”.
Bajo el mando de “Rodrigo”, el FPMR llevó a cabo sus acciones más osadas, incluyendo el fallido atentado en contra del propio Pinochet, el 7 de septiembre de 1986, considerando el “año decisivo” por la oposición a la dictadura. El Frente llevó la lucha armada a niveles sin precedentes en la historia contemporánea de Chile. Contribuyó a desestabilizar la dictadura y, sin duda, fue un factor clave para que Estados Unidos se decidiera a intervenir, para sacar a Pinochet, preservar el sistema e impedir una Revolución, que Chile se convirtiera en una “segunda Nicaragua”.
LA RUPTURA Y LA MUERTE
En 1987 el Partido Comunista comenzó a tomar medidas para tomar el control de la “fuerza militar”, para disciplinarla conforme a la nueva situación política del país, marcada por los primeros pasos de una salida pactada a la dictadura. Pellegrin y parte de los rodriguistas que apostaban a preservar y ampliar la lucha armada decidieron rebelarse. Enterado de que el FPMR iba a ser intervenido, Pellegrin emitió una indignada carta de circulación restringida, denunciando que el partido estaba a punto de hacer abandono de su política militar.
Inmediatamente después de la “Operación Albania”, el quiebre fue definitivo con el PC fue definitivo. Pellegrin decidió desligarse del Partido Comunista, siendo seguido por una gran cantidad de cuadros y militantes, entre ellos Galvarino Apablaza, “Salvador”, que había sido parte del Comité Central de la colectividad mientras la “Tarea Militar” se desarrollaba en Cuba. Nació el llamado “FPMR autónomo”.

Mientras todos los vientos de la historia caminaban a una salida pactada e intrasistema, y el país se preparaba para el plebiscito que se realizaría el 5 de octubre de 1988, ese sector del Frente elaboró un nuevo diseño estratégico: la “Guerra Patriótica Nacional” (GPN). Más aún, luego de la victoria del NO a la perpetuación de Pinochet, el Frente Autónomo resuelve emprender acciones programadas para iniciar la GPN, la “irrupción”, con las ocupaciones de las localidades rurales de La Mora, Aguas Grandes, Pichipellahuén y Los Queñes.
La operación fue encabezada directamente por Raúl, con su pareja Cecilia Magni Camino, la “comandante Tamara”, integrante de la Dirección Nacional del FPMR.
Luego de la toma del poblado, el grupo liderado por “Rodrigo” procedió a un repliegue que fue dificultado por el cerco policial. Tras el primer día de retirada, el grupo de combatientes decidió separarse para continuar la huida en distintas direcciones. Pese a ello, días más tarde uno de los grupos fue cercado por la policía, en el sector de La Rufina, siendo sus integrantes detenidos. Entre ellos se encontraba Pellegrin.
El cuerpo de Raúl fue encontrado flotando sin vida en las aguas del río Tinguiririca. Habría sido detenido junto a su compañera “Tamara”, torturados y asesinados el 28 de octubre, cuando “Rodrigo” cumplía los 30 años. Ese mismo día en el río Tinguiririca fue encontrado el cadáver de Cecilia Magni y el 31 lo sería el cuerpo sin vida de Raúl.

El Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación consignó que “según los informes de autopsia ambos cadáveres presentan lesiones contusas y huellas de aplicación de electricidad. En cuanto al cadáver de Raúl Pellegrin se señala que la causa de la muerte fue asfixia por sumersión en agua y contusiones torácicas dorsales, las que se aplican por acción de instrumentos romos contundentes, dada su topografía y profundidad y la ausencia de lesiones externas”.
La Comisión “ha llegado a la convicción de que Cecilia Magni y Raúl Pellegrin, en su huida fueron detenidos, torturados y ejecutados por agentes del Estado, por lo que considera sus muertes violaciones a los derechos humanos de responsabilidad de dichos agentes”.
Una parte de esta historia llegó a conocimiento masivo a merced de la serie de televisión “Vencer o Morir”, nombre inspirado en la consigna del FPMR: “Hasta vencer o morir”.
“Roberto Lagos” comenta: “No estuvimos de acuerdo en esos días tremendos de 1987, pero fue un compañero valiente y honesto, así como ‘Tamara’. Pienso que son protagonistas de la historia de Chile, tan alto como la cordillera de Los Andes, en particular de una etapa en la que hubo tanta sangre y dolores, pero también enormes deseos de construir un Chile mejor”.
Santiago, 31 de octubre de 2025.
Crónica Digital.