más que una elección, una perspectiva – Al servicio de la verdad

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Por Marcel Garcés Muñoz

Estamos a días, horas, de un acontecimiento político, que sin duda marcará una perspectiva histórica, en que la ciudadanía deberá asumir su responsabilidad social, política con el destino de la institucionalidad democrática, las demandas colectivas, los sueños del porvenir.

El electorado está convocado a determinar el rumbo que deberá enfrentar la ciudadanía en el próximo periodo presidencial (2026-2030), en un escenario nacional, regional y global de graves desafíos, de complejas perspectivas para la seguridad, la paz, la convivencia nacional y mundial.

En el plano local, se perfilan dos claras opciones  contrapuestas, entre los que predican retóricas de odio, buscan imponer modelos neofacistas, destruir la institucionalidad democrática, junto con sembrar las fronteras de minas antipersonales y contener las demandas sociales, laborales, sindicales, culturale4s, de la libertad de expresión, la defensa de los derechos humanos, el derecho a la educación, o de las mujeres y las minorías sexuales con “campos de concentración” en medio del desierto o en islas abandonadas, es decir completar la tarea miserable de la dictadura de Augusto Pinochet.

Esto es lo que representa la candidatura del fascismo pinochetistas, representado por José Antonio Kast, un engendro del nazifacismo hitleriano, al que sirvió su familia, durante la Segunda Guerra Mundial,  y que se continuó tras el 11 de septiembre de 1073, con el episodio abyecto de su complicidad con el asesinato a alevoso de  campesinos, obreros, en Paine, una de los peores crímenes masivos perpetrados por los esbirros uniformados de la dictadura.

Y que hoy busca la revancha por medios electorales, para instalar un versión local de la “dictablanda”, en una versión ideada y avalada por el Pentágono, el complejo militar-industrial de Estados Unidos, la Casa Blanca, bajo la descarada batuta colonial, imperialista y guerrerista de la Administración de Donald Trump, que pretende invadir  y sojuzgar a Venezuela, Nicaragua, Colombia, Cuba, Brasil, Canadá, México, e instalar gobiernos dóciles, cómplices o serviles a sus intereses económicos, militares y geopolíticos, en el resto de lo que siempre han considerado su “patio trasero”.

De lo que se trata es que los demócratas, los patriotas chilenos, como parte de los patriotas del continente no podemos permitir, sin lucha decidida, permitir semejante destino para nuestros pueblo, y desplegar nuestras banderas  y consignas en defensa de nuestros derechos de independencia, soberanía nacional y demandas históricas, permanentes, recibidas como herencia de Los Libertadores, como O`Higgins, Bolívar, San Martín, íos hermanos Carrera, Manuel Rodríguez, Tupac Amaru, Martí, Rebacarren, y tantos otros, que desde el pasado nos están mostrando una senda de valentía, de dignididad y de luche, contra los que pretenden aplastar las demandas sociales, sindicales, la defensa de los derechos humanos, la democracia, la soberanía nacional.

De eso se trata entonces nuestra tarea para este domingo 14 de diciembre, al concurrir no solo ante las urnas para una definición política electoral en  Chile,  sino ante nuestra conciencia y responsabilidad social y política con la patria y su futuro digno y soberano.

Unidad, proyección, compromiso, coherencia democrática y responsabilidad con la democracia, nos mueven en un sentido histórico.

Y la perspectiva cierta de que, como nos lo enseña la historia de Chile y de todos los pueblos, y su lucha permanente por sus derechos y la participación protagónica del pueblo movilizado en la construcción de esta perspectiva, es creciente y continúa.

Así este 14 de diciembre es más que una fecha electoral. Es una perspectiva en curso.

La lucha colectiva, el protagonismo del pueblo continúa.

Santiago de Chile, 8 de diciembre 2025
Crónica Digital

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