
Por Alvaro Ramis
Soy autor de la columna publicada en Crónica Digital titulada Villa Baviera vota Kast: No es una suposición, es una evidencia, en la que señalé que un cartel de apoyo a José Antonio Kast apareció en la entrada de Villa Baviera (ex Colonia Dignidad) y lo interpreté como una manifestación pública de una postura política que conecta ese lugar con una ideología particular. 
Ayer recibí una llamada inesperada: el director de una importante agencia de comunicaciones me informó que, según su versión, ese letrero habría permanecido solo media hora en la puerta y que no correspondería a una iniciativa de los colonos. No tengo forma de confirmar ni desmentir esta versión; simplemente la relato como me fue expuesta.
Lo que me parece claro, sin embargo, es que hoy Villa Baviera posee una asesoría comunicacional muy profesional y sofisticada. Lejos de la imagen de ancianos abandonados o amenazados que algunos intentan proyectar, parece operar un dispositivo de comunicación y soporte político deliberado.
Cada institución, comunidad o persona tiene derecho —y libertad— de decidir para quién trabaja o a qué causa se adhiere. Y cada ciudadano también tiene derecho a formarse su propio juicio sobre esas decisiones. Pero conviene que ese juicio se base en información clara, no en suposiciones ni en narrativas construidas para provocar lástima o miedo.
Villa Baviera tiene quien le escriba. Y —lo afirmo con convicción— tiene también quien le responda.

Álvaro Ramis es Rector de la Universidad de Humanismo Cristiano de Chile.
Santiago de Chile, 9 de diciembre 2025
Crónica Digital
