El equipo del Presidente electo, José Antonio Kast, trabaja intensamente desde su sede en «La Moneda chica» para definir la estructura de lo que ha denominado un «gobierno de emergencia». La prioridad del futuro mandatario, que asumirá el próximo 11 de marzo, es enfrentar la crisis de seguridad y reactivar el crecimiento económico a través de una gestión de unidad nacional.
Sin embargo, la distribución de cargos y la formalización de una coalición política de largo aliento genera debates internos. Mientras que existe consenso sobre la integración de las fuerzas que lo apoyaron en el balotaje, figuras como el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, han puesto paños fríos a la idea de decretar una alianza formal de inmediato.
TENSIÓN POR EL REPARTO DE CARGOS Y RELACIONES INTERNACIONALES
El sector busca aprender de las experiencias de la actual administración para evitar tensiones tempranas. En este escenario, el Partido Nacional Libertario (PNL) ha manifestado dudas sobre su participación en el Ejecutivo, lo que añade complejidad al diseño del gabinete.
Por otro lado, el oficialismo saliente ya ha iniciado una ofensiva política centrada en la agenda internacional de Kast, cuestionando su reciente vínculo con Javier Milei, la postura ante Israel y la proyección de Michelle Bachelet en organismos internacionales. (NP-Gemini-El Mercurio)
