Hace 50 años el Cardenal Raúl Silva Henríquez creó la Vicaría de la Solidaridad frente al Terrorismo de Estado – Al servicio de la verdad

76


Hace 50 años el Cardenal Raúl Silva Henríquez creó la Vicaría de la Solidaridad frente al Terrorismo de Estado – Al servicio de la verdad

Mientras la dictadura cívico–militar perseveraba en la persecución y aniquilamiento de los opositores y los disidentes, el Cardenal Raúl Silva Henríquez creaba la Vicaría de la Solidaridad en el Arzobispado de Santiago, para la defensa y promoción de los derechos humanos. Fue hace 50 años, el primero de enero de 1976, mediante Decreto Arzobispal Nº 5–76.

La labor de la entidad eclesiástica no solo salvó una enorme cantidad de vidas de chilenas y chilenos, sino que realizó una rigurosa labor de acreditar y documentar los atentados contra los derechos humanos, conformando un archivo de información que ha sido clave para las investigaciones de esos hechos realizadas luego del fin de la dictadura, desde la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación hasta los procesos que ha instruido el Poder Judicial. Es clave recordarlo en estos tiempos de negacionismo.

En el momento de recibir un Premio de las Naciones Unidas a la Vicaría de la Solidaridad, el Cardenal se refirió al “alma de Chile”, y expresó: “Movidos por ardiente amor a Chile, y desde nuestra perspectiva pastoral, única que nos compete, hemos querido contribuir al logro de los ideales preconizados” por el Libertador Bernardo O’Higgins, a quien citó cuando llamó “a cuidar que todos los derechos sean realmente garantizados, porque de otro modo vacila la autoridad, la seguridad y todos los fundamentos de la sociedad y la prosperidad se anulan y conmueven”.

Sería importante también que lo recuerden ahora los “patriotas”, además de católicos y/o cristianos, que pretenden relativizar el valor universal de los derechos humanos.

Cuando el Cardenal fue galardonado con el Premio de la Fundación Bruno Kreisky de Austria, dijo: “Declaramos que la defensa de los derechos humanos forma parte fundamental de la predicación del Evangelio. Más aún, declaramos que la defensa de los derechos humanos es la defensa de los derechos de Dios”.

LOS ORIGENES DE LA VICARIA

Luego del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, liderando un conjunto de iglesias y entidades religiosas, tomó la decisión de crear el Comité de Cooperación para la Paz en Chile, también conocido Comité Pro–Paz, cuya labor se centró principalmente en prestar asistencia social y legal a las familias de quienes eran detenidos y sujetos a violaciones de los derechos humanos.

Luego de dos años de trabajo humanitario, Augusto Pinochet citó al Cardenal a su despacho, exigiendo la disolución del Comité por su carácter “subversivo”. El prelado no accedió y pidió ser notificado por escrito. Finalmente, fue disuelto el 31 de diciembre de 1975. En respuesta, Silva Henríquez tomó la histórica decisión de crear de la Vicaría de la Solidaridad, que entró en funciones el primero de enero de 1976. Ahora se trataba de una institución que era parte institucional de la Iglesia Católica, por lo que a la tiranía se dificultaba su disolución.

Su labor se dividió en unidades de acción, como los Departamentos de Apoyo, Campesino, Educación Solidaria, Finanzas, Boletín “Solidaridad”, Jurídico, Zonas, y secretaría ejecutiva. Sus dependencias se instalaron en un edificio del Arzobispado de Santiago, en la Plaza de Armas.

Su enorme trabajo la erigió como símbolo universal de las luchas en defensa de los derechos humanos. De hecho, la Vicaría recibió muchos premios y reconocimientos internacionales, uno de los más importantes fue el que le entregó Naciones Unidas en diciembre de 1978. ​

Sus años de esfuerzos quedaron plasmados en un completo archivo que reúne el trabajo de asistencia hacia quienes eran atendidos por los doctores, abogados y asistentes sociales de la Vicaría. Este archivo constituye una ilustración indesmentible de la cruenta historia de las violaciones a los derechos humanos desde 1973 a 1990 en Chile, constando de más de 85.000 documentos, entre los que se incluyen copias de expedientes judiciales, recursos de amparo, así como relatos testimoniales de torturas, desapariciones forzadas, ejecuciones, torturas y otras violencias.

La Vicaría dejó de funcionar el 31 de diciembre de 1992 y su último vicario fue monseñor Sergio Valech. Sus funciones fueron asumidas por la Vicaría de Pastoral Social.

El 18 de agosto de 1992 se creó la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad, que tiene como objetivo resguardar la documentación e información del trabajo realizado por la Vicaría de la Solidaridad y su antecesor, el Comité de Cooperación para la Paz en Chile. La documentación que atesora ha sido declarada parte de la Memoria de la Humanidad por la Unesco. ​

En 2011, Televisión Nacional de Chile adaptó la historia de la Vicaría en la serie “Los Archivos del Cardenal”, que provocó una enorme irritación en los que pretenden tender un manto de silencio y olvido respecto de los atropellos a la dignidad humana perpetrados por la tiranía, en medio de la complicidad de la generalidad de la derecha.

Por cierto, la Vicaría no fue ajena a los embates represivos de la dictadura. El caso más conocido fue el degollamiento de José Manuel Parada Maluenda, funcionario de la entidad desde 1976 como secretario de archivo, secuestrado el 29 de marzo de 1985.​

Con motivo del primer aniversario del Simposio Internacional de los Derechos Humanos, en 1979, el Cardenal manifestó que los derechos humanos nacen del “alma espiritual” de las personas. “Son derechos espirituales y, por tanto, nos toca a la Iglesia de Cristo tutelar esos derechos y hacer, si fuera posible, que todos los respeten. Es nuestra tarea. No es que seamos políticos. No es que seamos sociólogos. No es que seamos empresarios. Nosotros somos enviados de Cristo El Señor. Somos la pequeña grey que El ha enviado al mundo para cumplir una misión de titanes: enseñar a las personas lo que El nos ha enseñado; dándoles la fuerza misteriosa para practicar esas verdades, y haciéndoles amar a su hermano”, señaló.

“Nos sentimos los continuadores auténticos de los primeros misioneros y apóstoles. Nos sentimos los continuadores auténticos de los mártires que derramaron su sangre por estos ideales. Nos sentimos los continuadores auténticos de los padres y doctores de la Iglesia que enseñaron a la humanidad el camino del amor, el camino del respeto. Eso creemos que somos, y por eso pedimos respeto y consideración”, proclamó.

Cuando el Cardenal Silva Henríquez falleció en abril de 1999, centenares de miles de personas salieron a las calles a despedirlo. Gritaban: «¡Raúl, amigo, el pueblo está contigo!».

Santiago, 1 de enero de 2026.

Crónica Digital.

admin

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *