El homenaje del diputado comunista Manuel Cantero al Comandante en Jefe del Ejército René Schneider – Al servicio de la verdad

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El homenaje del diputado comunista Manuel Cantero al Comandante en Jefe del Ejército René Schneider – Al servicio de la verdad

Han transcurrido 113 años desde que nació en Concepción René Scheider, Comandante en Jefe del Ejército de Chile entre el 27 de octubre de 1969 y el viernes 22 de octubre de 1970, cuando fue acribillado en la calle Martín de Zamorana, en la comuna de Las Condes, durante un intento de secuestro. El crimen fue perpetrado por un comando integrado por neonazis y neofascistas, gremialistas y “alessandristas independientes”, lumpen y hombres ligados con la derecha económica y política.

Era expresión de una conjura, digitada por la CIA y liderada por el exgeneral Roberto Viaux, en que también estaban involucrados mandos de las instituciones castrenses. Su propósito era impedir que el triunfo de Salvador Allende en las urnas fuera confirmada por el Congreso Pleno. El Comandante en Jefe del Ejército era un obstáculo porque había señalado que el Ejército cumpliría con su rol institucional frente al proceso político y respetaría lo que se resolviera conforme a la Constitución.

Cuando Allende había cumplido dos años en la Presidencia, el país vivía tiempos convulsos. También con el respaldo de la CIA, el gremio de los camioneros puso en marcha un paro que se extendió a una diversidad de entidades gremiales. El objetivo, por cierto, era generar las condiciones para un golpe de Estado, por la vía de desestabilizar el país. En este contexto se realizaron ceremonias conmemorativas en homenaje al General Schneider, de parte del Gobierno, el Congreso y el Ejército.

La revista “Patria Nueva” N° 21, de noviembre de 1972, reprodujo aquellos homenajes. Por ejemplo, consignó el homenaje del Ejército, que fue encabezado por el Ministro de Defensa, el socialista José Tohá; el General Carlos Prats, Comandante en Jefe que sucedió a Schneider y se identificaba con la llamada “doctrina Schneider”; y el segundo al mando del Ejército, Augusto Pinochet, que se suponía también compartía iguales principios constitucionalistas.

En las imágenes aparen Prats y González, y a su lado Pinochet, con lentes oscuras y expresión de emocionada congoja.

Como se conoce, la dictadura que emergió del golpe de Estado de 1973, que encabezó el mismo Pinochet, arrancó las vidas de Tohá y Prats.

En la portada de la revista “Patria Nueva” se representaban los “tres pilares que sostienen a Chile”: el pueblo trabajador, las instituciones castrenses, y encabezando la columna central el Presidente Salvador Allende e inmediatamente después Augusto Pinochet, que en esos días de noviembre subrogaba a Prats en la comandancia en jefe del Ejército.

Por su importancia para la memoria histórica, reproducimos lo medular del homenaje a Schneider que realizó el diputado comunista Manuel Cantero en sesión de la Cámara Baja del miércoles 25 de octubre de 1971, y que reproduce la mencionada publicación.

Palabras de Manuel Cantero

En este momento crítico, cuando el pueblo de Chile enfrenta con decisión patriótica la intentona sediciosa de las fuerza reaccionarias internas y la agresión de las compañías imperialistas del cobre, se cumplen dos años de la muerte del ilustre soldado, ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile, General René Schneider Chereau, vilmente asesinado por una banda terrorista de elementos de ultraderecha, del fascismo.

Justamente, en los instantes en que se pone en peligro el régimen institucional, en que se pretende, por todos los medios, arrastrar al país al caos económico y a la guerra civil, el ejemplo grandioso y las enseñanzas imperecederas del General mártir, basadas en los nobles y sólidos principios constitucionalistas y en el estricto carácter profesional que guían los pasos de nuestra Fuerzas Armadas, adquieren todavía mayor relieve y repercuten con mayor fuerza, no sólo en el seno de su querida institución, sino en todos los ámbitos de la Patria.

Por eso, hemos visto cómo en estos días los trabajadores chilenos, la juventud patriota, todos los hombres de espíritu democrático que aman a Chile, rinden con renovadas fuerzas un emocionado homenaje al General desaparecido. Nadie olvida cómo, a raíz de la histórica victoria democrática del 4 de septiembre de 1970, se desató la más odiosa conjura de los reaccionarios en estrecha connivencia con los monopolios internacionales que detentaban poderosos intereses en Chile. Se desató el sabotaje y el terror en gran escala; se intentó paralizar el país, anunciando por boca de ex Ministros de Estado la catástrofe y la ruina económica de la nación. Recurrieron a todos los medios en un desesperado intento de desconocer la voluntad popular e impedir que Salvador Allende asumiera el Gobierno de Chile. Nuestras Fuerzas Armadas fueron asediadas día y noche por los conjurados en vano intento de la anti–patria por lograr que se apartaran de la misión que Chile les ha confiado, rompieran con su honrosa tradición, con la Constitución y las leyes, y se opusieran a la voluntad soberana del pueblo expresada libremente en las urnas.

Como es sabido, estas repudiables maniobras fracasaron estrepitosamente, se estrellaron con la inconmovible voluntad de nuestros institutos armados de mantenerse fieles a su juramento, fieles a la patria, respetuosos de las decisiones del pueblo.

En esos instantes decisivos para el futuro de Chile, el General René Schneider Chereau se erigió con coraje en toda su gigantesca estatura moral como digno jefe del Ejército de Chile, rechazando sin vacilaciones y con patriotismo las presiones de todo tipo de que era objeto su querida Institución y él mismo, personalmente, por parte de los conspiradores.

Su decisión irrevocable quedó claramente expresada en la respuesta que entregara a un periodista que lo entrevistó antes del Congreso Pleno, quien le hizo la siguiente pregunta: “General, y si se produce una seria convulsión interna que, incluso, podría degenerar en algo mayor, ¿qué haría el Ejército?”. El Comandante en Jefe respondió: “Si se producen hechos anormales, nuestra obligación es evitar que ellos impidan que se cumpla lo que indica la Constitución. El Ejército va a garantizar el veredicto constitucional”.

Por eso fue inmolado el General Schneider. Su ejemplar actitud se levantó como una muralla insalvable para los conspiradores, los que decidieron eliminarlo. Entre los cabecillas visibles que dirigieron este diabólico complot, que terminó con la valioso vida del General, se cuenta Roberto Viaux, con prontuario de golpista, que mancilló el honor del Ejército y que hoy está encarcelado. Hay que decir que siempre la reacción, la Derecha, ha pretendido utilizar para sus fines egoístas y sediciosos a las Fuerzas Armadas, a las que en el fondo ha despreciado y por eso las mantuvo postergadas mientras la Derecha fue gobierno en el país. No lo ha conseguido. Cuando más ha logrado reclutar a uno que otro oficial que, por supuesto, nada tienen que ver con los valores morales ni con el espíritu profesional que anima a nuestras Instituciones Armadas y a cada uno de los verdaderos soldados, marinos y aviadores.

Como lo señalara ayer en el Senado el señor Volodia Teiltelboim, la misma clase desplazada que asesinó a Schneider trata de crear hoy la crisis. Los que detentan injustos privilegios, los enemigos jurados de los cambios, antipatriotas aliados con los monopolios internacionales, no han cejado un instante en sus criminales propósitos de derribar al Gobierno Constitucional de Chile, guiados por un profundo odio de clase. Hoy enfrentamos una nueva y violenta embestida sediciosa, que usa medios criminales como dejar sin abastecimiento alimenticio a la población, sin materias primas a las industrias y sin recursos económicos a los trabajadores. Por otra parte, han continuado las presiones de todo tipo sobre nuestras Fuerzas Armadas, como lo denunciara recientemente el propio Comandante en Jefe del Ejército, General Carlos Prats González.

Pero hoy como ayer se mellarán los dientes de los enemigos de Chile. Las Fuerzas Armadas, inspiradas con el ejemplo valeroso del General Schneider, iluminadas por su doctrina, están cumpliendo con honor y abnegación el papel patriótico de evitar el enfrentamiento y asegurar la normalidad del país. En esta labor exponen incluso su propia vida, ya sin ir más lejos ayer un Sargento especialista armero, junto a un Capitán de Carabineros, resultaron seriamente heridos al desarmar una bomba que terroristas de Derecha habían colocado en una torre de Entel, en San Carlos.

Junto a los trabajadores manuales e intelectuales, junto a la juventud chilena, nuestras Fuerzas Armadas se mantienen firmes e imperturbables en su muy digna misión de asegurar al pueblo de Chile la tranquilidad que necesita para trabajar pacíficamente y lograr así el bienestar de los chilenos y el progreso de la patria.

En esta encomiable tarea, las Fuerzas Armadas reciben el reconocimiento y la gratitud de todos los verdaderos chilenos, de la mayoría aplastante de la ciudadanía. A la vez, ellas son víctimas de las ofensas e insultos más inicuos por parte de una ínfima minoría, que confunde sus egoístas intereses de clase con el interés de Chile, que confunde la libertad de explotar, de calumniar y mentir con la auténtica libertad, que hoy más que nunca está garantizada por el Gobierno de la Unidad Popular.

Queremos recordar hoy también que el General Schneider no sólo fue un brillante soldado, depositario de las mejores tradiciones de nuestro Ejército, sino también a un hombre de relevantes condiciones personales, de amplia cultura, sensible a los cambios de nuestra época.

Por eso, señor Presidente, los Diputados comunistas, al rendir hoy un fervoroso homenaje a la memoria del ilustre soldado desaparecido, en el segundo aniversario de su muerte, queremos reafirmar una vez más, con toda nuestra fuerza, que nada ni nadie, ni fuerza interna o externa, será capaz de impedir que el pueblo de Chile siga, con renovados bríos, su camino de liberación, que el Gobierno de Salvador Allende no será jamás derribado. Esa es la voluntad mayoritaria de los chilenos, voluntad que nuestras Fuerzas Armadas se han comprometido a respetar y a hacer respetar.

Por Víctor Osorio. El autor es periodista y fue Ministro de Estado.

Santiago, 22 de enero de 2026.

Crónica Digital.

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