Las recientes declaraciones del jefe de bancada del Frente Amplio, Jaime Sáez, han desatado una ola de críticas en el oficialismo y la Democracia Cristiana. El parlamentario frenteamplista afirmó que los partidos de la ex Concertación enfrentan una crisis de representación popular y social, asegurando que se encuentran en un «declive dramático» en comparación con la unidad alcanzada por su coalición. Sáez instó a estas colectividades a unirse para evitar caer en la «irrelevancia», calificando su reciente cónclave separado como una medida desesperada ante la pérdida de fuerza política.
La respuesta de los sectores aludidos no se hizo esperar, acusando al diputado de actuar con una superioridad moral que fractura la convivencia del bloque. El secretario general del PPD, José Toro, ironizó con la situación electoral de Sáez, recordando que el parlamentario no logró ser reelecto en los últimos comicios. Para el dirigente del PPD, este tipo de emplazamientos son los que dificultan la construcción de una oposición sólida y cohesionada frente al futuro gobierno de José Antonio Kast.
Por su parte, el jefe de bancada de la Democracia Cristiana, Héctor Barría, calificó las palabras de Sáez como una falta de respeto hacia las colectividades que lideraron los años de mayor progreso en el país. Barría defendió el legado de los «30 años» y responsabilizó directamente al Frente Amplio por el fracaso de las transformaciones prometidas durante la actual administración. Según el legislador falangista, la gestión del bloque de izquierda fue el factor determinante que terminó por «entregar el Gobierno a la ultraderecha».
Este nuevo foco de conflicto interno profundiza el quiebre en la centroizquierda, justo cuando se intenta articular una estrategia común para los próximos cuatro años. Mientras el Frente Amplio reivindica su vigencia electoral, sus socios históricos les exigen autocrítica por los resultados del Ejecutivo. La tensión evidencia que, lejos de alcanzar una unidad programática, los partidos del sector se encuentran en una disputa por la hegemonía y la responsabilidad política del actual escenario nacional. (NP-Gemini-Emol)
