
He leído con detenimiento la profunda reflexión del ingeniero José Campusano, “La confesión del poder: cuando la crítica confunde el mapa geopolítico con el territorio de la lucha de clases”, que ha sido publicada por “Crónica Digital”. Con respeto a su evidente propósito de elevar el nivel del intercambio en el campo progresista, me permito formular algunas observaciones críticas.
En primer término, en el texto se confunde, a mi entender, la “determinación en última instancia” con una determinación inmediata y total. Desde su mirada basada en el materialismo histórico, subraya que la relación capital–trabajo es un elemento central. Pero en el trabajo se transforma en un reduccionismo.
El problema principal del trabajo es un tipo de hiper–reducción clasista que termina volviéndose monocausal, pues expresa reiteradamente que la geopolítica explica el escenario y la lucha de clases explica el conflicto y que todo lo que no sea reductible a un eje capital–trabajo terminaría siendo moralista, ilusorio, funcional a la dominación. Pero no demuestra ese axioma. Solo postula que la lucha de clases agota la explicación del conflicto contemporáneo.
Al respecto, hay que consignar que de la tradicional confrontación entre burguesía y proletariado, que predominó hasta mediados del siglo XX, se ha pasado a nuevos escenarios de confrontación, en los cuales participan otros grupos sociales distintos a los trabajadores industriales; incluso estos trabajadores ya no son el sector mayoritario ni “dirigente” de los procesos de cambio social de la actual centuria.
Me llama la atención que al sostener que la geopolítica no tiene autonomía relativa, solo valor descriptivo, descarta que los Estados, la soberanía, la guerra, la diplomacia o incluso el Derecho Internacional tengan dinámicas propias que retroalimentan los conflictos sociales, incluso de clases. No es lo que incluso en el “marxismo puro” se encuentra: de hecho, el propio imperialismo como concepto nace para explicar una mediación no reducible a las fábricas. Así, los autores Antonio Gramsci, Nicolás Poulantzas, David Harvey, incluso Lenin, no reducen lo geopolítico a solo un mapa falso.
En cuanto al uso normativo, no analítico, de la emancipación, termina en criterio rígido, dado que considera que sólo es emancipador todo aquello que transforme directamente la relación capital–trabajo desde abajo. Y que todo lo demás es una redistribución de la dominación o nacionalismo burgués o conciliación o una trampa. Considero que ello no es un diagnóstico empírico, más bien un estándar normativo absolutista.
Pensar que una acción que no produzca soberanía productiva inmediata de clases, no tiene valor está fuera de la realidad histórica de procesos históricos reales de transformación, que muestran combinaciones de lucha de clases, disputas por el Estado y el sentido común, irrupción de nuevos movimientos y conflictos sociales, geopolítica y alianzas contradictorias.
Es impresionante el resurgimiento de una filosofía teórico–política que originado una producción teórica crecientemente divorciada de la situación histórica concreta que prevalece en la escena contemporánea. Los procesos históricos son secuencias intrínsicamente contradictorias, que no se pueden ponderar invocando sólo la coherencia con determinado marco teórico y no dejando espacio a la historia real.
En cuanto a considerar al progresismo como una categoría de estructura cerrada, caracterizada por un determinismo de clase en las capas medias. Considerarlo tan rígidamente elimina la posibilidad de fracturas internas propias y reales, no considerando la política como un área activa de contingencia, análisis y acuerdos. Las capas medias pueden ser campo de disputa hegemónica y no solo un freno. La hegemonía para Gramsci se manifiesta como un proceso dinámico, nunca estático, en el transcurso del acontecer social, ya que es un resultado de la constante puesta a prueba de pluriformes, articulados e intrincados modos de dominación y de resistencia (Puentes Cala e Ivonne Suárez Pinzón 2015).
Correctamente se expresa que sin poder social organizado no hay emancipación, pero el texto no explica como el poder social escala, se defiende, se coordina, evita fragmentarse, enfrenta la coerción estatal y al capital global. Sin esas variables, el poder social desde abajo parece ser una condición sin mediación real. El texto indica que se exige una mediación política, pero desconfía de aquello, estructuralmente.
France Fanon–Mendès (2021) señala que Frantz Fanon, así se trate de la locura, del racismo o del “universalismo” confiscado por los poderosos, no cesa en el fondo de probar la posibilidad de “un vivir juntos”, a la manera de una transformación en actos de situaciones en las cuales dominados y dominantes tienen todo a perder en la continuidad de órdenes y desórdenes existentes. En el texto comentando, a Fanon se le menciona para cerrar el argumento, no para abrir debate. Hay que destacar que reconoce el vacío organizacional después de la ruptura, que no dejó un modelo estable de poder popular y no se aprecia que haya resuelto el problema del Estado. Por ello se aprecia que en el texto Fanon es más bien una figura de autoridad moral y teórica.
Sin duda, aprecio en el texto que teóricamente es consistente, pero clausurado en demasía. Al reducir a lo absoluto la lucha de clases como única clave explicativa, anula el análisis histórico concreto, limita la acción política a una función meramente estructural y cambia criterios de emancipación a juicios normativos que le dan nulo valor a cualquier proceso real. Así, cambia un mapa insuficiente por otro mapa totalizante.
Bibliografía
Boron, A. (1999). El Marxismo y la Filosofía Política. A. Borón, comp., Teoría y Filosofía Política, Buenos Aires, CLACSO.
Sánchez, R. L., & Rodríguez, C. A. H. (2015). La Lucha de Clases en el siglo XXI. Los Nuevos Movimientos Sociales en Latinoamérica (1989-2015). Revista de la Red Inter cátedras de Historia de América Latina Contemporánea: Segunda Época, (2), 114-141.
Mauricio Puentes Cala, Ivonne Suárez Pinzón (2015). Un Acercamiento a Gramsci: la Hegemonía y la Reproducción de una Visión del Mundo. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, vol. 7, núm. 2, pp. 449-468, 2016 / Universidad Católica Luis Amigó.
Fanon-Mendès France, M. (2021). El Aporte de Frantz Fanon al Proceso de Liberación de los Pueblos. Revista Cultural De Nuestra América, 28(112).

Por Germán Rojas Volmar. El autor es ingeniero y Presidente Metropolitano de la Federación Regionalista Verde Social.
Santiago, 6 de febrero de 2026.
Crónica Digital.