El proceso de traspaso de mando entre el Presidente Gabriel Boric y el mandatario electo, José Antonio Kast, ha escalado en tensión durante las últimas semanas. Aunque ambas administraciones han intentado mantener las formas republicanas, el despliegue territorial y los cuestionamientos de los ministros designados han generado evidentes roces con el actual gabinete, rompiendo la tradicional quietud de los periodos de transición.
Uno de los frentes más complejos se vive en la cartera de Vivienda, donde el futuro ministro Iván Poduje ha criticado duramente la gestión de reconstrucción tras los incendios forestales. Poduje acusó un “fanatismo ambiental” en la actual administración que, a su juicio, ha priorizado la protección de especies por sobre la celeridad de las obras. Estas declaraciones fueron calificadas como “caricaturas” por la ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, mientras que el actual titular del Minvu, Carlos Montes, defendió la vigencia de las normas técnicas y de seguridad existentes.
La política exterior también ha sido foco de conflicto tras la inscripción de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Mientras la vocera Camila Vallejo emplazó a Kast a “caminar y mascar chicle al mismo tiempo” para atender urgencias locales e internacionales, el Presidente electo replicó desde su gira por Europa que la prioridad debe estar en las víctimas de desastres naturales. Expertos sugieren que el uso de esta candidatura por parte del Gobierno saliente busca forzar una unidad en la izquierda que incomoda la instalación de la nueva administración.
A esto se suman las denuncias de “amarres” administrativos realizadas por figuras del equipo de Kast, como Claudio Alvarado y José García Ruminot. Los futuros ministros advierten que el Gobierno estaría llenando cargos de última hora mediante concursos apresurados en diversas regiones, incluyendo La Araucanía. Arturo Squella, presidente de Republicanos, extendió este concepto a la postulación de Bachelet, tildándola como el mayor intento de la administración Boric por condicionar el futuro escenario internacional del país tras haber perdido las elecciones.
Analistas políticos coinciden en que, si bien no hay un clima de ruptura institucional, el despliegue anticipado de los ministros de Kast ha terminado por eclipsar la agenda del Presidente Boric. Para algunos académicos, la transición refleja el choque de dos proyectos de país diametralmente opuestos, donde la competencia por el relato público y la gestión de la emergencia en el sur han agudizado las distancias políticas a pocas semanas del cambio de mando oficial. (NP-Gemini-Emol)
