La carrera de Michelle Bachelet hacia la Secretaría General de las Naciones Unidas enfrenta su primer escollo logístico-diplomático. Según revelaciones recientes, Chile mantiene compromisos financieros impagos que superan los US$10 millones. Esta cifra comprende cuotas ordinarias y fondos destinados a operaciones de paz y seguridad nuclear, lo que ha encendido las alarmas sobre la coherencia de postular a una candidata a la jefatura del organismo mientras el país auspiciador figura en la lista de morosos.
RADIOGRAFÍA DE LA MOROSIDAD CHILENA
La deuda no es un bloque único, sino una acumulación de diversos compromisos que se han fragmentado administrativamente durante años:
- Aportes Ordinarios: Déficit en las cuotas anuales obligatorias para el funcionamiento básico de la ONU.
- Operaciones de Paz: Retrasos en el financiamiento de misiones de cascos azules, áreas donde Chile ha tenido históricamente un rol activo.
- Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA): Incumplimientos en el presupuesto ordinario y en el Fondo de Cooperación Técnica, lo que debilita la influencia chilena en materia de seguridad nuclear y medicina nuclear.
- Gestión de Cancillería: Tras años de distribución de pagos entre varios ministerios que no cumplieron, la carga financiera ha retornado a Relaciones Exteriores, que enfrenta un presupuesto 2026 de “crecimiento cero”.
Desde Cancillería, la subsecretaria Gloria de la Fuente ha defendido la postulación, argumentando que la trayectoria de Bachelet —expresidenta, exdirectora de ONU Mujeres y ex Alta Comisionada de DD. HH.— la convierte en la candidata natural de la región. No obstante, expertos advierten riesgos concretos:
- Credibilidad: Resulta complejo negociar el liderazgo de una organización que atraviesa una crisis de liquidez “insostenible” (según António Guterres) cuando el propio Estado proponente debe fondos.
- Artículo 19: Si la deuda excede el monto de las cuotas adeudadas por los dos años anteriores completos, el país podría perder su derecho a voto en la Asamblea General, lo que anularía cualquier capacidad de lobby.
- Precedente: Aunque más de la mitad de los Estados miembros mantienen deudas, los aspirantes a la Secretaría General suelen provenir de naciones con un historial de pagos impecable para garantizar autoridad moral.
La candidatura, oficializada por el Presidente Gabriel Boric, entra ahora en una fase de “control de daños” financiero. El futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna, tendrá la misión de desactivar esta “deuda de arrastre” para evitar que la campaña nazca debilitada ante el Consejo de Seguridad. (NP-Gemini-Emol)
