la urgencia de la defensa del medio ambiente – Al servicio de la verdad

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la urgencia de la defensa del medio ambiente – Al servicio de la verdad

Hoy, 3 de marzo, celebramos el Día Mundial de la Naturaleza (o la Vida Silvestre), una fecha en la que en los medios de comunicación suelen llenarse de fotografías espectaculares de, por ejemplo, leopardos en la sabana. Sin embargo, más allá de la estética de “documental”, esta fecha nos obliga a mirar de frente una “realidad incómoda”: nuestra relación con el planeta ha pasado de la interdependencia a una suerte de asedio constante.

Es un momento apropiado para comprometernos en trabajar sin descanso para asegurar que los ecosistemas prosperen y las especies vegetales y animales existan en el futuro.

Durante siglos, las sociedades han operado bajo la premisa de que la naturaleza es una especie de almacén infinito de materias primas para la producción y el consumo. Hemos construido la civilización asumiendo que la naturaleza proporciona servicios garantizados. Pero la naturaleza no es un escenario estático; es un tejido vivo que, por primera vez en la historia humana, muestra signos de creciente desgaste sistémico, que no podemos ignorar.

La evidencia científica tampoco puede ser negada, en particular por quienes afirman ser “pro–vida”, y soslayan la enorme importancia de la protección de los ecosistemas y de la biodiversidad, que son claves para la vida humana y todas las formas de vida. Las personas dependen de los recursos basados en la vida silvestre y la biodiversidad para satisfacer sus necesidades, desde alimentos hasta combustible, medicinas, vivienda y ropa. Presentar la disyuntiva como una elección entre una lagartija y necesidades humanas es falsa dicotomía, que reduce al absurdo los desafíos que enfrentamos.

El lema de este año es “Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia”, destacando el papel clave que estas desempeñan en el mantenimiento de la salud humana, el patrimonio cultural y los medios de vida locales, y las presiones a las que se enfrentan debido a la pérdida de hábitats, la sobreexplotación y el cambio climático.

En el fondo, se trata de entender que la pérdida de biodiversidad es, en última instancia, una amenaza real a nuestras propias vidas y seguridad alimentaria, económica y sanitaria.

De ello deviene la importancia de un partido de orientación verde que exprese en el campo de la representación política la conciencia de la necesidad de enfrentar la crisis climática y ambiental. En Chile, esa colectividad partidaria es la Federación Regionalista Verde Social (FREVS), que articula en forma virtuosa la dimensión verde y ambiental con la perspectiva territorialista y de descentralización.

Existe algo de soberbia en la idea de que vamos a “salvar el planeta”. La Tierra ha sobrevivido a glaciaciones, impactos de meteoritos y extinciones masivas. El planeta, de una forma u otra, seguirá girando. Lo que realmente está en juego es nuestra viabilidad como especie dentro de este ecosistema.

Ello implica asumir la urgencia del “ahora”. Ya no estamos en la era de las advertencias para el futuro. Cada especie preservada es una victoria estratégica para nuestras vidas y todas las formas de vida.

Celebrar la naturaleza no debería ser un acto de nostalgia por lo que estamos perdiendo, sino un compromiso político y personal. Necesitamos pasar a la protección activa: exigir políticas públicas de protección real, cuestionar los patrones de consumo y entender que el progreso no puede medirse únicamente en concreto y acero, o medirse por los indicadores de mero crecimiento económico.

El 3 de marzo fue designado como el Día Mundial de la Vida Silvestre por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de diciembre de 2013. Esta fecha conmemora la firma de la Convención Internacional sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres en 1973.​

Que este Día Mundial de la Naturaleza no se quede en un recordatorio amable, sino que sirva para asumir que cada vez que dañamos un ecosistema, estamos cortando un hilo de la red que sostiene la vida.

Por Mónica Sánchez Aceituno. La autora es administradora pública y vicepresidenta nacional de la Federación Regionalista Social.

Santiago, 3 de febrero de 2026.

Crónica Digital.

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