
El Gobierno de Chile, bajo la administración de José Antonio Kast, por primera vez en 15 años decidió no adherirse a la Declaración de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en protección a los derechos de la comunidad LGBTIQ+. La postura chilena, en la primera sesión ordinaria del Consejo Permanente de la OEA, realizada este miércoles, fue la abstención.
La postura del Gobierno marca un quiebre en el manejo de las políticas internacionales del país en la materia, pues Chile había suscrito al documento durante los gobiernos previos, incluido el segundo mandato del expresidente Sebastián Piñera.
El texto impulsado por el Core Group LGBTIQ+ plantea que “reconocemos que la igualdad, la dignidad humana y el respeto mutuo son pilares esenciales de la democracia y condiciones indispensables para la paz, la justicia y el desarrollo sostenible en las Américas. En un contexto hemisférico marcado por la desigualdad, la polarización y el aumento de los discursos de odio, reafirmamos que los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes, y su defensa requiere valentía, solidaridad y cooperación internacional”.
Asimismo, sostiene que “nos guía la convicción de que la despenalización de las relaciones consensuales entre personas adultas del mismo sexo, la eliminación de las leyes y prácticas discriminatorias, y la adopción de políticas públicas inclusivas son pasos indispensables para construir sociedades verdaderamente libres y democráticas”.
A juicio de la Fundación Iguales, el hecho es un retroceso. “Esta decisión no es un tecnicismo diplomático. Es una señal política deliberada: que para este Gobierno, los derechos de las personas LGBTI+ son negociables. Y esa señal tiene consecuencias reales para las personas, para la sociedad civil, y para el lugar de Chile en el mundo”, declaró Iguales a través de un comunicado.
La entidad formuló un llamado al Ejecutivo a reconsiderar su postura y retomar la línea histórica del país en esta materia dentro de los espacios multilaterales.
Por su parte, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) expresó su “máximo rechazo” a la decisión del Gobierno de Kast de restar el apoyo, y recordó que Chile es uno de los fundadores del Core Group LGBTIQ+.
El Movilh acusó que “esta determinación del Gobierno constituye un severo retroceso en materia de política internacional de Chile en torno a los derechos LGBTIQ+. Es la primera vez que Chile no apoya una declaración pro derechos LGBTIQ+ que se presenta en la OEA, lo cual implica un quiebre con la histórica posición del país en favor de la igualdad y la no discriminación, debilitando su credibilidad internacional en materia de derechos humanos y enviando una señal preocupante de desprotección hacia las personas LGBTIQ+”.
Asimismo, indicó que “no deja de ser llamativo”, que en el mismo momento que Chile se abstiene en la OEA, la representante chileno afirmara un compromiso del país con los derechos LGBTIQ+, “llegando incluso a reconocer como un avance la aprobación en nuestro país del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, dos normas a las cuales Kast se opuso fieramente antes de su llegada a La Moneda”.
“Esta contradicción entre el discurso y la acción revela una postura ambigua y preocupante, donde se validan avances ya consolidados a nivel interno, pero se evita fortalecerlos o defenderlos en el plano multilateral, debilitando así su alcance, proyección y protección efectiva en el tiempo”, sostuvieron.
Santiago, 20 de marzo de 2026.
Crónica Digital.