
En los 80, se conoció en Chile su genial tira “El Cuarto Reich. La reserva de Occidente”, desde las páginas de la revista “Análisis”, en la que se mofaba sin anestesia del dictador Augusto Pinochet, así como de los agentes de la CNI y las Fuerzas Especiales de Carabineros. Para la época, provocó impacto en país aún sacudido por la censura y el autoritarismo. Fue una de las tantas creaciones de José Palomo, en este caso delineada desde el exilio.
Fue un dibujante que hizo historia. Hoy nos hemos enterado a través del poeta y experto en el recorrido del humor gráfico nacional, que José Palomo falleció en México. Era, dijo, “un gran dibujante, irreverente, con opinión propia”. Fue, consignó, un artista premiado y de reconocimiento internacional”. “Se fue, nos cuenta Zandra, en el sueño, a los 82 años. Le crecieron las plumas de palomo / sin dolor / salieron al aire libre / Se completó el plumaje necesario / para impulsar el vuelo. ¡Salut querido Pepe!”.
La carrera de José Palomo se remonta trabajar a profesionalmente en el año 1963 en las páginas de las revistas “El Pingüino” y “Can Can”, donde sorprendió por su estilo innovador e irreverente. Participó en el equipo que se hizo cargo de la primera revista a mediados de los años 60, junto a Alberto y Jorge Vivanco (Pepe Huinca), y Hernán Vidal (Hervi). Una de sus tareas fue ilustrar los geniales relatos del argentino Héctor Germán Oesterheld, autor de “El Eternauta”, más tarde detenido–desaparecido por la última dictadura trasandina.
Ese mismo colectivo lanzó en 1968 la inolvidable revista “La Chiva”, con una corrosiva y creativa social, una de cuyas piezas eran los relatos gráficos de “Lo Chamullo, un barrio como el suyo”. Más recientemente, esa obra fue recogida en el libro recopilatorio “La Chiva. ¡Y qué jue!”.

Una parte de esas creaciones las continuó desarrollando desde 1970 en el diario allendista “Puro Chile”, así como en las páginas de la revista “Punto Final”, en la que solía firmar como “Zaratustra”.
Luego del Golpe de Estado de 1973 partió al destierro en México. Allí colaboró con la Secretaría de Educación Pública, ilustrando libros de texto para los programas de educación de niños y adultos. También en ese país nació “El Cuarto Reich”, en las páginas del diario “Unomásuno”, que llegó a publicarse en diferentes medios de comunicación de América Latina. Su aparición en revista “Análisis” fue “denunciada” por la prensa adicta a la dictadura.


Montealegre rememora, asimismo, que “gran lector, hizo el libro ‘Literatos. Bestiario con apuntes del natural recamado en perlas escogidas del acervo literario universal’ donde eligió y compuso citas literarias que daban cuenta –con sus dibujos humorísticos– de las peripecias y arrogancias del mundo de los literatos”. Fue publicado en 2007 por el Fondo de Cultura Económica de México, por el que desfilan Jorge Luis Borges, José Saramago, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Eugène Ionesco, Mark Twain y Pablo Neruda, entre otros, junto con personajes como Fidel Castro, Isaac Newton, Marilyn Monroe y Woody Allen.
Fue ganador del Premio Von Pilsener (2006), Nacional el Yelmo de Mambrina (2005) y La Catrina (2009), además de ser Profesor Honorifico en la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid.

Nunca retornó en forma definitiva a Chile, aunque se mantuvo atento al curso de los acontecimientos en el país, al que regresaba periódicamente. Hasta 2024 se mantuvo activo a través de su cuenta en X, donde publicó su más reciente y probablemente última creación: “La copia feliz”. También la distribuía a través de una lista de sus contactos en el correo electrónico. Tuvimos el honor de ser parte de los receptores de ese trabajo.
Su obra trascendió las fronteras del país, pero se mantuvo siempre arraigada en la cultura popular chilena y latinoamericana, en el pensamiento crítico y la opción por un Chile mejor. No hay duda de que su obra permanecerá para siempre en nuestra memoria cultural.
Por Víctor Osorio. El autor es periodista.
Santiago, 28 de marzo de 2026.
Crónica Digital.