El sorpresivo ascenso en las encuestas del candidato libertario Johannes Kaiser a menos de una semana de la primera vuelta ha generado un «terremoto» político en la derecha, obligando a rebarajar el escenario tanto en el comando de José Antonio Kast como en Chile Vamos. Kaiser, diputado del Partido Nacional Libertario, superó por primera vez en algunos sondeos a Evelyn Matthei, desbancando a la exalcaldesa del tercer lugar, un escenario impensado hace meses.
Tras conocerse las cifras, Kaiser se reunió con su círculo cercano en Santiago, instruyendo «tranquilidad y mesura» para evitar errores antes del crucial debate presidencial, consciente de que no podía desviarse de la ruta ascendente. Su irrupción, a siete días de los comicios, ha dejado a sus contendores con escaso margen de reacción.
En Chile Vamos, el desplazamiento de Matthei al cuarto lugar es visto por algunos como un «efecto Sichel» (en alusión al resultado de 2021) y lamentan que la exalcaldesa haya perdido su posición privilegiada. El comando de Matthei, sin embargo, mantiene la mira puesta en captar el voto de las mujeres, el centro político y los votantes obligados para revertir el panorama.
Kast, por su parte, aunque sigue liderando en la derecha, ha sufrido una baja, y en su comando reconocen que la duda ya no es su paso al balotaje, sino con qué porcentaje logrará instalarse y si podrá, con la derecha dividida, reducir la brecha frente a la candidata oficialista, Jeannette Jara. Esta preocupación ha llevado a su equipo a intensificar la campaña en redes sociales con llamados a «#Cámbiate a Kast» y a «ganemos la primera vuelta».
El ascenso de Kaiser desordena el diseño original de Republicanos, que contemplaba un triunfo de Kast y una Matthei negociadora en tercer lugar. Ahora, el porcentaje que obtenga el libertario el próximo 16 de noviembre es clave, ya que si es cercano al de Kast, se instalará como una figura de contrapeso poderosa para un eventual gobierno republicano, y podría significar una «colaboración crítica» o, en palabras de su generalísimo Cristián Labbé, se transformará en un «nuevo prospecto político» de la derecha.
La oratoria clara de Kaiser y su pasado como youtuber le han permitido imponer una agenda que ha corrido las cercas de lo políticamente correcto, en particular en temas valóricos. Sus posturas radicales —como oponerse al aborto libre, o indultar a reos de Punta Peuco— han marcado una diferencia con el silencio de Kast en esta agenda, aunque el republicano buscó corregir esto en su cierre de campaña, volviendo a hablar de «Dios, la patria y la familia».
Pese a la tensión, Kaiser ha transmitido que respaldará al candidato de la oposición que pase a segunda vuelta, asegurando que la derecha no puede fracasar. Sin embargo, fijó «líneas rojas» intransables para integrar un eventual gobierno —como baja de impuestos y reducción del tamaño del Estado—, negándose a transar principios por un puesto. La situación es aún más tensa con Chile Vamos, a quienes Labbé puso condiciones para la segunda vuelta, excluyendo a Demócratas y Amarillos, y advirtiendo que no aceptarán que les «vengan a cambiar la columna vertebral».
En Chile Vamos, la convicción es que Matthei ganará, pero si no lo hace, su apoyo al triunfador opositor será «sin condiciones» la misma noche del 16 de noviembre. Agregan que su aporte se hará sin perder identidad, avalados por la fortaleza que esperan tener en el Congreso. El diagnóstico interno es que la derecha está «obligada a negociar» al no poder gobernar sola, aunque existe incertidumbre sobre cómo Kast o Kaiser podrían administrar la toma de decisiones y las manifestaciones sin la coalición base de Matthei.
REACCIÓN DE JARA
La candidata presidencial del oficialismo, Jeannette Jara, ha reaccionado con dureza ante el ascenso del líder libertario Johannes Kaiser en las encuestas, calificando su figura y la de su partido como una «amenaza para la democracia» y un antagonista ideológico. Las declaraciones de Jara, en medio de la polarización que marca la recta final de la carrera hacia La Moneda, buscan demarcar fuertemente al bloque oficialista de las propuestas de la extrema derecha.
La candidata comunista ha utilizado una estrategia de contraste, destacando que el Partido Comunista, al que ella representa, ha sido capaz de «convocar» a sectores populares a votar, mientras que la irrupción de Kaiser representa un «peligro para la libertad, la propiedad y la vida de la gente». Líderes del Partido Nacional Libertario han devuelto la crítica, señalando que el triunfo de Jara en las primarias del oficialismo fue un «duro golpe para la democracia» por representar a un partido que, según ellos, no cree en la institucionalidad.
Jara ha enfrentado directamente el discurso radical de Kaiser en los debates, donde ha evitado confrontar al candidato del PNL en algunas oportunidades para «contestarle a las personas», pero ha rechazado categóricamente sus propuestas, como las que tildó de «caricaturas» por mencionar supuestas amenazas de tomar armas o negar el terrorismo. En un momento de gran tensión, el comando de Jara acusó a Kaiser de utilizar un estilo de «verborrea violenta», criticando sus referencias personales y calificándolas de odio y clasismo, enfatizando que las diferencias deben centrarse en las ideas y no en los ataques.
Pese a la tensión, Jara, cuya candidatura ha mostrado una leve baja en las últimas semanas mientras Kaiser asciende, ha subrayado que los cuestionamientos a su militancia o las «tonteras» que se dicen sobre ella y su partido son distracciones frente a los verdaderos problemas sociales del país. El tono confrontacional se ha intensificado, con Kaiser, por ejemplo, tildando públicamente el Plan de Búsqueda del Gobierno de «estafa», una crítica que Jara y su sector deben enfrentar en medio de la campaña. El panorama final apunta a un balotaje donde la candidata del oficialismo deberá enfrentar a un adversario de la derecha, y el comportamiento del electorado de Kaiser será clave para definir quién pasa a la segunda vuelta. (NP-Gemini-La Tercera)
