Hoy, primero de enero, cuando se celebra el 67 aniversario, con convicción y reconocimiento saludamos a Cuba, a su revolución, y por sobre todo en estos momentos cuando las acciones militares de bloqueo, de hostigamiento brutal sobre la isla se acentúan. Como la mayoría de las naciones del mundo que se pronuncian en la Asamblea de Naciones Unidas, exigimos el término de los castigos y sanciones sobre el pueblo de Cuba.
El gobierno de Trump generaliza sus acciones militares, invasivas, ataques con armas letales de manera totalmente unilateral. En diversas zonas del mundo, como lo hace hoy sobre Venezuela, en América Latina activa su doctrina Monroe y actúa como que fuéramos su patio trasero. No hay ningún continente que no esté bajo ese peligro y esa amenaza. Algunos gobiernos de Europa tratan de marcar alguna distancia, pero la OTAN sigue siendo su activo socio militar en todas estas operaciones. Objetivamente, el gobierno de los Estados Unidos pone en peligro la paz mundial.
Gobiernos de nuestra región, como el de México, de Brasil, de Colombia, han tratado de abrir paso a acciones que impidan la criminalidad bélica que está en marcha. Pero hay gobiernos de nuestra región que, incluso valorando la militarización norteamericana, se embarcan en peligrosas políticas armamentistas en nuestro continente, incluido el Cono Sur.
Históricamente, como su tradición solo rota bajo la dictadura, Chile ha bregado por la paz, por el diálogo, por el respeto a la soberanía e independencia de las naciones, por el pleno respeto al derecho internacional. A inicio del 26, convocamos a bregar activamente por la paz, por el fin de las guerras e intervenciones unilaterales, reconociendo que en nuestro país la política internacional es responsabilidad del presidente de Chile. Le pedimos al gobierno y también al presidente electo que incrementen los esfuerzos por la paz y por la no intervención en los asuntos internos de las naciones.
La paz es más que nunca un punto determinante para la sobrevivencia de los pueblos del mundo. Que nuestro continente siga siendo una zona de paz, que la integración bilateral y multilateral oriente los esfuerzos para enfrentar los desafíos reales y profundos que tenemos como pueblos: superar la miseria, resguardar el medio ambiente, sostener las democracias, entre otras.
Que se termine con la piratería amparada en supuestos objetivos altruistas que ya en el mundo nadie cree. Entendemos que el mundo entero se ve afectado por la crisis de un capitalismo salvaje, que con guerras, usurpaciones, de hecho pasando por todas las formas de convivencia que se lograron tras la Segunda Guerra Mundial, intenta revertir sus propios términos de referencia impuestos tras la caída de los socialismos reales. Pero ese es un camino que impide lograr la pervivencia.
Definitivamente el fin de la historia, el capitalismo planetario como lo ha intentado imponer Estados Unidos o aliados de la OTAN y todo el mundo, agudizan la crisis de la humanidad entera. Pero también vemos que en diferentes zonas del planeta, en África, en Asia, en Europa, en el oriente, en América, en fin, en todo el mundo, se abren paso procesos emancipadores, populares, que empujan el multilateralismo reconociendo las asimetrías reales y con respeto al derecho internacional. Esta es la real y verdadera esperanza que puede salvar al mundo.