Una profunda división interna sacudió al Partido Socialista (PS) tras el encuentro organizado por su presidenta, Paulina Vodanovic, que reunió a las directivas del Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana, excluyendo deliberadamente al Frente Amplio y al Partido Comunista. El evento, que buscaba proyectar una «oposición de centroizquierda» diferenciada, gatilló una dura reacción de los parlamentarios menores de 50 años. A través de chats internos, figuras como Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini calificaron la señal como un «error estratégico» que rompe la unidad necesaria para enfrentar al gobierno de José Antonio Kast.
Mientras la disidencia joven acusa que la medida no fue debatida colectivamente y que «nadie sobra» en la construcción de una alternativa a la derecha, la mesa directiva defendió la autonomía del bloque. Vodanovic desestimó las críticas asegurando que existía un acuerdo previo para «congelar relaciones» con los sectores más a la izquierda, enfatizando que no se trata de una nueva coalición, sino de una búsqueda de identidad propia. Esta postura cuenta con el respaldo de los senadores históricos, como Juan Luis Castro y Fidel Espinoza, quienes abogan por reconstruir las alianzas tradicionales que dieron éxito a la antigua Concertación.
La controversia ha expuesto una fractura generacional donde los sectores más jóvenes apuestan por una unidad amplia del progresismo, mientras que la «vieja guardia» prioriza la convergencia del Socialismo Democrático con la DC. A pesar de los intentos de la directiva por minimizar el quiebre, parlamentarios críticos como Leonardo Soto advirtieron que la ciudadanía observa con «estupor» estas divisiones internas. El conflicto siembra dudas sobre la capacidad de la futura oposición para actuar de manera coordinada en el Congreso a partir del 11 de marzo. (NP-Gemini-La Tercera)
