La Directiva Nacional de Amarillos por Chile se pronunció oficialmente respecto a la resolución del Servicio Electoral que decreta su disolución como colectividad política, medida que se hará efectiva a partir del próximo 4 de marzo. La determinación responde al incumplimiento de los requisitos mínimos de representación parlamentaria exigidos por la ley en los comicios generales de 2025. A través de un comunicado, la tienda liderada por figuras del centro político reconoció el fin de su registro formal, aunque enfatizó que este proceso no representa el término de su proyecto ni de los ideales que motivaron su fundación.
En su balance, el partido recordó su trayectoria iniciada en 2022 como movimiento clave en el rechazo al primer proyecto constitucional, para luego constituirse formalmente en 2023. La directiva calificó el camino recorrido como una “hermosa y valiente aventura” destinada a proponer una política de acuerdos graduales y alejada de visiones extremas. Pese al resultado electoral, destacaron su participación activa en las elecciones regionales y municipales de 2024, así como en las recientes parlamentarias, agradeciendo el compromiso cívico de sus candidatos y militantes en todo el territorio nacional.
La declaración subraya que la desaparición del registro legal es un “imperativo” que no concluye su tarea política, sino que marca el inicio de una nueva etapa de organización. La colectividad insistió en que mantendrán su vocación por el bien común y la libertad con responsabilidad, buscando nuevas formas de incidir en el debate público. Este anuncio se suma al realizado recientemente por el partido Demócratas, que enfrenta una situación jurídica idéntica tras no alcanzar los umbrales de votación necesarios para mantener su existencia legal ante el Servel.
El fin de la personería jurídica de Amarillos por Chile plantea un desafío estratégico para sus figuras más visibles, como el diputado y futuro subsecretario de Seguridad, Andrés Jouannet. Al quedar sin estructura partidaria, los exmilitantes deberán definir si se integrarán a otras coaliciones existentes o si intentarán unirse a nuevas plataformas de centro para mantener su influencia en la administración entrante de José Antonio Kast. La directiva cerró su mensaje asegurando que seguirán uniendo esfuerzos allí donde sea necesario para impulsar la moderación y los acuerdos nacionales.
La disolución de estos partidos de centro refleja un proceso de reordenamiento del sistema político chileno tras los ciclos electorales de los últimos cuatro años. Mientras el Servel procede con la liquidación administrativa de las colectividades que no cumplieron la norma, los exmiembros de Amarillos apuestan por mantener viva su red territorial y técnica. El futuro de este sector será clave para la gobernabilidad legislativa del próximo ciclo, en un Congreso donde la fragmentación y la búsqueda de mayorías serán la tónica de los debates que se avecinan a partir de marzo. (NP-Gemini-Emol)
