recuerdos de su amistad insumisa con Clotario Blest – Crónica Digital

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recuerdos de su amistad insumisa con Clotario Blest – Crónica Digital

Según señalan en la Fundación De Rokha, aunque su fecha de nacimiento oficial es el 17 de octubre de 1894, el inolvidable poeta Pablo de Rokha siempre aseguró a su familia que, en verdad, había nacido el 23 de marzo. Así las cosas, hoy sería el natalicio 132 del insigne vate insumiso y telúrico. Por coincidencia, apenas hace este fin de semana fue el Día Mundial de la Poesía.

A modo de homenaje, por mi vínculo de colaboración por 20 años con Clotario Blest, el fundador y primer presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), comparto lo que conocí de los lazos que unieron al ilustre Clotario con Pablo de Rokha. Aunque mi caminata con el apóstol de los trabajadores comenzó en 1970, dos años después de que el vate se arrancara la vida, la evocación de su memoria siempre estuvo viva en Clotario.

Quizás los unió el temperamento: ambos eran iconoclastas, herejes para la oficialidad de la izquierda, y personas de ideas radicales.

Mi primer hallazgo de la relación de ambos fue constatar que en la casa de Clotario, en su notable biblioteca, habían numerosos libros de Pablo de Rokha, todos con dedicatoria. Los mismos desaparecieron luego del Golpe de Estado de septiembre 1973, cuando el lugar fue allanado por la soldadesca. De esas valiosas obras nunca más supimos.

El 4 de enero de 1958, cuando Clotario aún era presidente de la CUT, murió su madre, con la que tenía una enorme cercanía y con la que había vivido hasta entonces. El líder estaba deshecho. Al pie de la tumba en el Cementerio General, Clotario renovó “su juramento de lealtad y entrega absoluta a la causa sagrada de los trabajadores”, cuenta después su amiga y escritora Mónica Echeverría en su libro “Antihistoria de un Luchador”.

Las condolencias que recibió fueron muy numerosas, por ejemplo de la Federación Sindical Mundial, Exiliados de España con sede en São Paulo y del Cardenal José María Caro. Una de ellas correspondía al poeta Pablo de Rokha.

En verdad, Clotario siempre tuvo enorme amor por los libros y admiración por los literatos, paralelo a su lucha por los derechos de los trabajadores. Julianne Clark en su libro “Y nunca te he de olvidar”, menciona los vínculos de Clotario con círculos literarios iconoclastas.

A Clotario Blest y Pablo de Rokha también los unió las convicciones políticas. En primer lugar, su admiración por la Revolución Cubana. Clotario fue el impulsor del primer Comité de Solidaridad con Cuba establecido en Chile. Y Pablo de Rokha publicó su obra “Oda a Cuba”, primero incluida en el poemario “Acero de Invierno”, y luego como libro independiente.

Pronto, la radicalidad de sus convicciones comenzó a incomodar.

En junio de 1961, emergió la Asociación de Apoyo a la Revolución China, inspirada por ambos. En esos momentos, ya se encontraba en desarrollo la ruptura chino–soviética, cuyo hito de ruptura fue a mediados del año anterior, cuando la URSS retiró abruptamente a todos sus asesores de China y canceló cientos de proyectos de cooperación bilateral. Poco después, en una conferencia celebrada en Moscú de 81 partidos comunistas, la delegación de China criticó abiertamente la conducción soviética. Tras esta cita, la unidad del bloque se resquebrajó y los partidos comunistas locales empezaron a dividirse.

Es probable que esa decisión de Clotario influyera que sectores de la izquierda impusieran su renuncia de la presidencia de la CUT, lo que se consumó en el Cuarto Congreso de la Central, realizado a comienzos de agosto de 1962. Es también posible que incidiera en la consolidación de la opción del Partido Comunista por Pablo Neruda, en detrimento de Pablo de Rokha, que cayó en desgracia frente a la colectividad.

Sin embargo, Blest y De Rokha no cedieron en sus convicciones. Ambos colaboraron con el Instituto Chileno–Chino de Cultura. Y perseveraron en su actividad de solidaridad con China.

En octubre de 1963, ambos promueven y organizan un acto en el Parque Forestal, con los “Amigos del Pueblo Chino”. Al año siguiente, participan en un acto realizado en el Teatro Esmeralda, edificio isabelino en la intersección de San Diego con Avenida Matta.

En 1964, el poeta fue invitado a visitar la República Popular China. Recorrió el país por casi seis meses y quedó impresionado por la organización social y la figura de Mao Zedong. Para Pablo De Rokha, representaba la verdadera revolución popular. Fruto de su experiencia y convicción política, publicó ese año su libro “China Roja”. No era solo un libro de viajes, sino un extenso poema épico y político donde celebra la épica de la Larga Marcha y la construcción del socialismo chino. En particular, exalta la figura de Mao como un líder que interpreta las necesidades del campesinado, un sujeto social que De Rokha siempre valoró en su propia obra, vinculada a la tierra y a lo popular.

En 1965, en China, se publicó un fragmento del libro y que había sido titulado como “Himno dedicado a Pekín”. Ese mismo año, en Chile otorgaron el Premio Nacional

Cuando por fin se publicó en Chile “China Roja” en 2020, luego de años de silencio, Patricia Tagle, Directora Ejecutiva de la Fundación De Rokha y nieta del escritor, sostuvo que “ese viaje debe haber sido una de las partes más felices de su existencia y eso que allá se enfermó. Lo tuvieron que llevar en silla de ruedas y con el carácter que mi abuelo tenía. Él decía: ‘Déjeme compañero, si no me estoy muriendo’. Nos contó que lo cuidaron de forma extraordinaria”.

Poco más de cuatro años después, Pablo de Rokha partió de este mundo.

En forma paralela, Clotario Blest desarrollaba otras actividades, convergentes con sus ideas. Había levantado el “Movimiento de Fuerzas Revolucionarias”, procurando agrupar a una diversidad de sectores de la izquierda radical, incluyendo a sectores “maoístas”. De aquella articulación nació en agosto de 1965 el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Clotario me contó que Pablo de Rokha había mirado con simpatía la nueva organización. De hecho, no fue casual que uno de los escasos medios de comunicación que publicaron sus poemas fue la revista “Punto Final”, que nació también en 1965 y devino en una especie de portavoz oficioso del MIR.

Cuando le preguntaba a Clotario por sus recuerdos de Pablo de Rokha, solía permanecer en silencio, con la mirada puesta en un horizonte ignoto y con el rostro endurecido, como lo hacía cuando no quería mostrar una emoción profunda.

Hoy Clotario Blest y Pablo de Rokha viven en la memoria del pueblo de Chile, en particular de los que no renuncian.

Imagen principal: Fundación De Rokha.

Por Oscar Ortiz. El autor es escritor e historiador, y fue uno de los principales discípulos y colaboradores del fundador y primer presidente de la CUT, Clotario Blest. Es fundador e integrante de la Fundación Clotario Blest.

Santiago, 23 de marzo de 2026.

Crónica Digital.

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