
Jorge Schaulsohn Brodsky sería algo así como una estampita olvidada en el añejo álbum de la transición negociada, apenas recordado –tibiamente– por el empujón que le propinó Iván Moreira y que fue incapaz de responder, sino fuera por las diatribas periódicas que regurgita más o menos periódicamente en uno de los medios de la derecha dura llamado “Ex Ante”.
Una de sus últimas invectivas la dedica a Jaime Mulet, a quien ha denominado “El rey del supermercado de la política”. Es digna de ser leída y examinada como botón de muestra del desparpajo con que ciertos personajes pretenden aún intervenir en el debate público: literalmente, sin vergüenza.
Lo que se propone es criticar es la “lista alternativa” de la Federación Regionalista Verde Social y Acción Humanista. Una crítica curiosa, pues luego de largos párrafos atiborrados con calificativos y denuestos que se pretenden agudos, termina reconociendo que en la creación de esa lista “influyo (sic) la falta de transparencia y arbitrariedad con que las cupulas (sic) de los partidos manejaron la asignación de los cupos, dejando muchos heridos en el camino”.
En su escrito, Jorge Schaulsohn señala: “Si la política fuera un supermercado, la Federación Regionalista Verde Social (FRVS) sería ese carrito en el que uno va echando todo lo que encuentra en la góndola de las ofertas. Jaime Mulet, su líder, parece haber entendido que en tiempos de crisis lo importante no es la coherencia, ni las convicciones, ni menos un proyecto ideológico”.
Añade que la lista parlamentaria que levantó el FREVS es “un ejemplo de manual” de la degradación de la política: “Un verdadero ‘ómnibus’ electoral en el que caben, sin pudor, personajes de izquierda, de derecha, de centro, de pasado democratacristiano, exsocialistas, ex frentistas (…) La puerta está abierta mientras sirvas para sumar votos o dar visibilidad en algún territorio. Se trata de una fórmula tan pragmática como corrosiva”.
En el “potpurrí” de candidatos menciona a Christian Vittori, exalcalde de Maipú, “quien, aunque absuelto, carga con el estigma del caso Basura”. Añade: “La guinda de la torta es el diputado Tomás Hirsch de Acción Humanista, excandidato presidencial de la extrema izquierda y hoy uno de los voceros de la candidata Jeannette Jara”.
“La FRVS se convirtió en una especie de taxi, disponible para trasladar personas a posiciones de poder, sin importar demasiado el destino ni el sentido del viaje. Basta levantar la mano y el taxi de Mulet pasa a recogerte. No pregunta de dónde vienes, no exige hoja de ruta ni credenciales ideológicas (…) ¿Dónde quedaron los principios? En lugar de ideas, valores o programas, esta es una lista transaccional”. Y precisa: “La democracia se sustenta en la existencia de partidos que representan visiones del mundo, ideas sobre el desarrollo, posiciones frente al Estado, el mercado o la justicia social. Partidos con convicciones”.
Es escalofriante la cara dura del señor Schaulsohn, quien fue uno de los arquitectos de la creación del Partido por la Democracia (PPD), entre 1987 y 1988, partido que nació con la promesa de ser un “partido instrumental”, con existencia temporal para el control electoral del plebiscito del 5 de octubre de 1988, pues la colectividad permitiría contar legalmente con apoderados de mesa y de recinto. Por eso, carecía de “principios” y de “visiones del mundo”.
Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que quedara de manifiesto que ello no era verdad y el “partido instrumental” mutó, con la complacencia del señor Schaulsohn, en un partido permanente, pero igualmente carente de “principios” y “visiones del mundo”, que se transformó en un jugoso negocio electoral para una parte de la casta que gobernó la transición pactada y que administró sin pudor alguno el modelo político y económico que heredó la dictadura. Ello, por cierto, con la alegre complacencia del señor Schaulsohn, que ha dicho que “fue la época de gloria del país. Hubo mucha armonía, mucho progreso, mucha mística. La Concertación no cometió ningún pecado. Generalmente, hizo cosas positivas”.
El PPD se transformó en un “partido atrapa todo” (en inglés, un catch–all party) concepto que fue introducido por el politólogo alemán–estadounidense Otto Kirchheimer en los años 60 en la politología. Seguramente, debe haberlo conocido Schaulsohn en Estados Unidos en 1973, el mismo año del golpe de Estado, cuando obtenía el grado de máster en asuntos internacionales para luego incorporarse a la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York. Todo ello sin tener título de pregrado alguno en Chile, pues vino a jurar como abogado ante la Corte Suprema solo en marzo de 1987.
Parafraseando sus propias palabras, el PPD que contribuyó a formar y a consolidar luego como maquinaria electorera es el mejor ejemplo de la historia contemporánea de Chile del caso de un partido que, “si la política fuera un supermercado (…) sería ese carrito en el que uno va echando todo lo que encuentra en la góndola de las ofertas”, asumiendo la premisa de que “lo importante no es la coherencia, ni las convicciones, ni menos un proyecto ideológico”.
¿Qué mejor ejemplo que el PPD armado por Schaulsohn de un “un verdadero ‘ómnibus’ electoral en el que caben, sin pudor, personajes de izquierda, de derecha, de centro, de pasado democratacristiano, exsocialistas, ex frentistas”, con una “fórmula tan pragmática como corrosiva”? ¿Qué otro engendro de la génesis y desarrollo de la transición pactada puede representar mejor que el PPD, una colectividad que operaba como “una especie de taxi, disponible para trasladar personas a posiciones de poder, sin importar demasiado el destino ni el sentido del viaje”, sin preguntar “de dónde vienes”, sin exigir “hoja de ruta ni credenciales ideológicas”?
En ese armado de Schaulsohn, “¿dónde quedaron los principios?”. En qué parte estaban las “ideas, valores o programas” que hoy reclama, o la representación de “visiones del mundo, ideas sobre el desarrollo, posiciones frente al Estado, el mercado o la justicia social”?
Por cierto, en esos días poco le importaban tales profundas materias a Schaulsohn, porque no solo fue unos de los principales armadores del engendro, sino uno de sus benefactores, pues a merced del PPD fue electo diputado en dos ocasiones por el Distrito de Santiago, en 1989 y 1993, llegando en su segundo período a presidir la Cámara de Diputados. En todo este lapso, es difícil encontrar alguna iniciativa legislativa suya que hubiera dejado un legado de importancia para el país.
Y debe notarse una diferencia significativa entre uno y otro caso: el PPD era un partido político, mientras que la “lista alternativa” es eso: una lista de candidaturas parlamentarias, no una institución política permanente, una nómina en que convergen personas y fuerzas de diferente origen y que pueden separarse una vez pasada esa coyuntura electoral.
En el “potpurrí” de candidatos señala, como se ha mencionado, a Christian Vittori, exalcalde de Maipú, “quien, aunque absuelto, carga con el estigma del caso Basura”. ¿Y si fue absuelto, si se estableció que no estaban acreditadas las imputaciones, por qué insiste en aquello? Schaulsohn debe conocer como abogado la improcedencia de atribuir responsabilidades en actos ilícitos respecto de los que no existe evidencia judicial para comprobarlos.
Habría que recordar que en noviembre de 2014, Schaulsohn logró, a cambio del pago de 35 millones de pesos, una salida alternativa respecto a la causa por los delitos de estafa y prevaricación que le imputó la Fiscalía de Delitos de Alta Complejidad Oriente.
Añade Schaulsohn en su brutal diatriba: “La guinda de la torta es el diputado Tomás Hirsch de Acción Humanista, excandidato presidencial de la extrema izquierda y hoy uno de los voceros de la candidata Jeannette Jara”. Es bien complejo y cuestionable que se atribuya la categoría de “extrema izquierda” al Juntos Podemos, una convergencia de comunistas, humanistas y otras fuerzas políticas, en circunstancias de que han mantenido siempre una conducta política ajustada a las normas del ordenamiento jurídico y constitucional, y han formado parte del actual Gobierno, que por cierto no puede considerarse una expresión de alguna “extrema izquierda”.
Si hay algo extremo en Tomás Hirsch ha sido su postura extremadamente coherente por la democracia, la paz y la no violencia. Una coherencia que se extraña en otros personajes. Un concepto del que la trayectoria de Schaulsohn habla por sí misma.
Inició su carrera política al ser presidente de la Juventud Radical Revolucionaria (JJR) y en 1970 fue elegido miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Radical (PR), como fuerza integrante de la Unidad Popular. Como se mencionó, partió a Estados Unidos en 1973 y regresó un poco más de una década después, incorporándose al CEN de la fracción conservadora del radicalismo que encabezaba Enrique Silva Cimma y, por tanto, dando una puñalada a sus líderes históricos Anselmo Sule y Aníbal Palma.
Luego le tocó el turno a Silva Cimma de recibir la puñalada, y Schaulsohn emigró al PPD en 1987, llegando a ser su primer secretario general (1987–1990) y, luego, su cuarto presidente (1994–1997). Pero faltaban aún nuevos renuncios, volteretas y cambios de orientación.
En una entrevista en 2006, Schaulsohn señaló que el Gobierno de la Concertación utilizaba dineros públicos para financiar su pacto político y que este hecho estaba justificado por una especie de “ideología de la corrupción”. Por esos dichos, el Tribunal Supremo del PPD lo expulsó. Así las cosas, al año siguiente se unió como miembro fundador al nuevo referente político impulsado por Fernando Flores, Chile Primero, en donde ocuparía el cargo de coordinador general. Flores, que fue Ministro de Salvador Allende, viró a la derecha y se sumó a la candidatura de Piñera en 2009.
Jorge Schaulsohn lo acompañó en la voltereta y se incorporaría a la campaña presidencial de Sebastián Piñera, en la que resultó electo por primera vez. Parece que en eso ha mantenido alguna coherencia los últimos años, porque el empresario de la derecha fue su candidato de nuevo el 2017. Y luego, para el plebiscito de septiembre de 2022, se sumó a la derecha y la ultraderecha en la opción del Rechazo con Amarillos.
Algo es algo.
Imagen: El Regionalista.
Por Walter González. El autor es Vicepresidente Regional Metropolitano de la Federación Regionalista Verde Social.
Santiago, 31 de octubre de 2025.
Crónica Digital.